Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
344 (O KDWR JDQDGHUR \ OD JDQDGHUtD HQ 6DQWR 'RPLQJR GXUDQWH HO VLJOR XVIII De la Española el ganado europeo pasó al resto de las Antillas y desde HO &DULEH VH UHH[SHGLUtD D ORV WHUULWRULRV FRQWLQHQWDOHV 0p[LFR \ &DVWLOOD GHO Oro), en principio para el abastecimiento de los nuevos asentamientos fun- dados y para la alimentación de las huestes de conquista. Con posterioridad, la propia cría en los lugares de envío y el transporte directo desde España acabaron por difundirlo por todos los territorios hispanoamericanos. Por ejemplo, las caballerías fueron introducidas en Nueva Granada por Jiménez de Quesada; por Ocampo en Venezuela; por Valdivia en Chile; en el Río de la Plata por Mendoza y Cabeza de Vaca. Irala introdujo el cerdo en Paraguay; &RUWpV OR OOHYD GH &XED D 0p[LFR \ 3L]DUUR KDFH OR SURSLR HQ 3HU~ -XDQ GH 6DOD]DU SULPHUR \ HO DGHODQWDGR 2UWL] GH =iUDWH GHVSXpV VLHQWDQ ODV EDVHV GH la impresionante riqueza ganadera de la región rioplatense. El ganado ovino (churras y merinas) tuvo problemas de aclimatación en las tierras antillanas, no así en Nueva España, Perú, Chile y cuenca del Plata; su lana dio bríos a OD LQGXVWULD WH[WLO FRPSOHWDQGR DO WUDGLFLRQDO DOJRGyQ HQ ORV REUDMHV \ D OD fabricación local de paños. Las primeras noticias acerca de la idoneidad de las tierras dominica- nas para la crianza de ganado son de fechas muy tempranas. Así Gonzalo )HUQiQGH] GH 2YLHGR QRV LQIRUPD TXH ©VRQ PXFKRV ORV VHxRUHV GH JDQDGRV que pasan de mil y dos mil cabezas, y hatos que pasan de tres y cuatro mil cabezas, y tal que llegan a más de ocho mil. De quinientas y algunas más, o poco menos, son muchos lo que las alcanzan. Y la verdad es que la tierra es de los mejores pastos del mundo para semejante ganado, y de muy lindas aguas y templados aires. Y así, las reses son mayores y más hermosas mucho que todas las que hay en España, y como el tiempo en aquellas partes es suave \ GH QLQJ~Q IUtR QXQFD HVWiQ ÁDFDV QL GH PDO VDERUª H LQVLVWH HQ TXH ©KD\ hombres y vecinos de esta ciudad, de a siete y de a ocho y de a diez y doce mil cabezas de vacas, y tal de a diez y ocho o veinte mil cabezas y más, y aun veinte y cinco y treinta y dos, y si dijere cuarenta y dos, hay quien las tiene que es una dueña viuda, honrada hijadalgo, llamada María de Arana, mujer GH XQ KLMRGDOJR TXH VH GHFtD 'LHJR 6RODQR TXH KD SRFR WLHPSR TXH PXULyª 3 La Corona procuró regular los terrenos dedicados a labranza y crianza para evitar enfrentamientos entre agricultores y ganaderos. Para la Española VH OHJLVOy HQ ORV SULPHURV DxRV TXH ©QR SXGLHUD LQVWDODUVH FULDGHUR GH JDQDGR media legua a la redonda de ninguna labranza, ni labranza dentro del término VHxDODGR SDUD FULDGHUR GH JDQDGRª ( LJXDOPHQWH VH UHJODPHQWy FRQ DSOLFD - FLyQ SULPHUR HQ 6DQWR 'RPLQJR TXH ©FDGD KDWR GH JDQDGR WHQJD WpUPLQR una legua en contorno, para que dentro de ella otro ninguno pueda hacer sitio de ganado, corral, ni casa, con que el pasto de todo ello sea así mismo común,
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