Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
343 CAPÍTULO 6 EL HATO GANADERO Y LA GANADERÍA EN SANTO DOMINGO DURANTE EL SIGLO XVIII $QWRQLR *XWLpUUH] (VFXGHUR I NTRODUCCIÓN Tan solo cuatro días después del descubrimiento del Nuevo Mundo, &ULVWyEDO &ROyQ HVFULEtD HQ VX 'LDULR TXH ©EHVWLDV HQ WLHUUD QR YLGH QLQJXQD de ninguna manera salvo papagayos y lagartos. Un mozo me dijo que vido una grande culebra. Ovejas ni cabras ni otra ninguna bestia vide, aunque yo he estado aquí muy poco, que es medio día; más si las oviese, no pudiese errar de YHU DOJXQDª 1 Con estas palabras el Almirante nos transmite una de las princi- SDOHV FDUDFWHUtVWLFDV GHO FRQWLQHQWH DPHULFDQR WUDV VX KDOOD]JR OD LQH[LVWHQFLD de animales de corral y de ganado mayor o menor a la usanza europea. Las pri- meras culturas nativas antillanas que los españoles encontraron, así como otras muchas del continente, desconocían la crianza y domesticación de animales, ya fuesen para su consumo dentro de la dieta alimenticia, ya para su utilización FRPR HOHPHQWRV DX[LOLDUHV HQ HO WUDQVSRUWH GH PHUFDQFtDV R SHUVRQDV Es el propio Colón quien en su segundo viaje introduce estos primeros animales en la Española: algunas piezas bovinas, cabras (que pudo comprar HQ OD LVOD GH /D *RPHUD \ HQ HVSHFLDO FDEDOORV 3HUR \D DGYLHUWH TXH ©GH FDU - neros vivos, y aun antes de corderos y corderitas, más hembras que machos, y algunos becerros y becerras pequeños son menester que cada vez vengan en cualquier carabela que acá se enviase, y algunas asnas y asnos y yeguas para trabajo y simiente, que acá ninguna de estas animalías hay de que hombre se pueda ayudar ni valer […] que visto cuánto son acá menester los ganados y EHVWLDV GH WUDEDMR SDUD HO VRVWHQLPLHQWR GH OD JHQWH TXH DFi KD GH HVWDUª 2
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3