Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
253 Historia general del pueblo dominicano RSXHVWRV ER]DO ODGLQR KDVWD HQWRQFHV PiV FRP~Q (O KHFKR HV GH QRWDU \D que ladino y criollo no eran equivalentes. Basta recordar la Real Cédula de los tiempos de Ovando, recogida en la 5HFRSLODFLyQ GH /H\HV GH ,QGLDV , que prohibía traer esclavos ladinos a la Española, ya que estos eran poco dados al trabajo y revoltosos. En cambio, criollo era una voz inventada para designar a los hijos GH HVSDxROHV QDFLGRV HQ ,QGLDV R ©GH RWUD QDFLyQ TXH QR HUDQ LQGLRVª 8 &RPR HQ RWUDV SDUWHV GRQGH KD H[LVWLGR OD HVFODYLWXG LQGtJHQDV \ DIULFD - nos no tardaron en rebelarse contra el sistema que les arrebataba su forma de vida en libertad y les obligaba, mediante rigurosos castigos, a realizar trabajos SDUD EHQHÀFLR GH ORV DPRV /D VHYLFLD GH DPRV DGPLQLVWUDGRUHV \ PD\RUDOHV OOHYDED KDVWD HO H[WUHPR OD H[SORWDFLyQ GH VX\R YLROHQWD GH ORV HVFODYRV (VWRV apelaron a su último recurso: huyeron de los trabajos forzados por los medios y en las oportunidades que tuvieron a la mano y se internaron en los montes despoblados hasta dar con las zonas montañosas de difícil acceso que pronto descubrieron en la isla o de las cuales ya tenían noticias. Huidos individual- mente, alzados en forma colectiva, grupos de guerrillas y establecimientos cimarrones —como se les denominó desde temprano— dieron la nota distin- tiva de la resistencia a la esclavitud en la colonia. 9 E SCLAVITUD Y RESISTENCIA DURANTE EL AUGE Y OCASO DE LA PLANTACIÓN En el período de auge de la plantación, tales grupos fueron duramen- te perseguidos y, a su vez, opusieron violenta resistencia bajo la dirección de líderes rebeldes. Sus acciones de más envergadura incluían, además de la huida, la destrucción de instalaciones de ingenios. Estas eran conocidas como cimarronadas —o guerras cimarronas— las cuales, entre los años 1540 y 1570, dieron nombradía a sus cabecillas, quienes fueron perseguidos a muerte para escarmiento de sus compañeros de clase. 10 Además, los rebeldes cima- rrones crearon sus propios establecimientos, llamados manieles o palenques, preparados para resistir y con varias vías de escape a refugios alternativos, en donde se quedaban de manera pasajera. Los manieles, sin embargo, bien emplazados, pudieron sobrevivir por décadas en diferentes tiempos; aun- que siempre pendía sobre ellos la amenaza de ser descubiertos y atacados. 11 Algunos de estos lugares alcanzaron verdadera fama, como los de las sierras de Baoruco, Neiba y de Ocoa, utilizados a lo largo del período colonial para GLFKRV ÀQHV SHUR WDPELpQ RWURV PHQRV FRQRFLGRV 12
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