Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
252 7UDQVIRUPDFLRQHV GH OD HVFODYLWXG HQ 6DQWR 'RPLQJR FRORQLDO los monarcas españoles, quienes tenían el deber de evangelizarlos. 1 No fue así con los africanos sobre los cuales, además del peso de la antigua institu- ción de la esclavitud, gravitó la consolidación de un conjunto ideológico de GHWHUPLQLVPRV JHRJUiÀFRV \ SUHMXLFLRV ELROyJLFRV UHOLJLRVRV \ PRUDOHV TXH se remontaban a la antigüedad y el medioevo europeos. 2 Dicha ideología, FRQYHUWLGD HQ VHQWLGR FRP~Q MXVWLÀFDED OD GRPLQDFLyQ VRFLDO GH ORV FROR - nizadores. 3 Ese conjunto abigarrado de atributos se tradujo en esencia del esclavo; a su vez esta era autoevidente pues se equiparaban la condición social y el color de la piel. Pronto fue moneda corriente en la mentalidad colonialista la ecuación negro = esclavo. 4 7DQ HÀFD] UHVXOWy HVWD IRUPXODFLyQ que sobrevivió a la desaparición de las estructuras de la economía esclavista bajo múltiples formas de racismo moderno. 5 Ya a mediados del siglo se ha- EtD FRQVWLWXLGR XQD PHQWDOLGDG FRORQLDOLVWD ELHQ DÀQFDGD HQ OD QDWXUDOH]D servil de los africanos esclavizados, que contribuyó a forjar una abigarrada corriente cultural de tradiciones antiguas, de conocimientos, creencias y mi- tos relativos a la superioridad biológica, social, militar, técnica, económica y religiosa de los europeos. Javier Malagón Barceló, a través de la revisión de varios grupos de nor- mativas sobre esclavos, elaboradas en Santo Domingo desde el siglo XVI , da cuenta del proceso temprano de la formación de la ecuación negro = esclavo en América que sitúa entre dos fechas clave: La Audiencia es la autora de las ordenanzas de 1528 […] Están dirigi- das a regular la esclavitud que en aquel momento no equivale toda- YtD GH PDQHUD H[FOXVLYD D UD]D QHJUD SXHV HQ YDULDV RUGHQDQ]DV QRV HQFRQWUDPRV UHIHUHQFLDV D ©HVFODYRV QHJURV \ EODQFRV GH FXDOTXLHUD FDOLGDG TXH VHDQª 2UG ©DOLDPLHQWR GH QHJURV \ HVFODYRVª 2UG ©HVFODYRV GH FXDOTXLHU FDOLGDG TXH VHDQª 2UG ©ORV VHxRUHV GH los esclavos negros y blancos y canarios con tanto que no sean de los naturales de estas partes […], de los traídos de España o berberiscos R *XLQHDª 2UG \ ©QHJURV \ HVFODYRVª 2UG 6 El cambio se observa en un segundo grupo formado por disposiciones del Cabildo de Santo Domingo correspondiente a varios años: 1535-1542 y 0DODJyQ %DUFHOy VHxDOD TXH VRQ DFODUDFLRQHV DPSOLDFLRQHV R PRGLÀFD - FLRQHV GH ODV DQWHULRUHV SHUR ©HQ HVWDV QHJUR HTXLYDOH D HVFODYR SXHV HQ HVWH sentido emplea aquella palabra, salvo en la ordenanza primera en que toda- YtD VH KDEOD GH ´QHJURV HVFODYRV EODQFRV \ EHUEHULVFRVµª 7 Pasada la primera mitad del siglo XVI la distinción entre esclavo bozal y criollo desplazó al par de
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