Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 231 familias tendía hacia el latifundismo. El hato era una posesión que compren- día el terreno correspondiente a las acciones que se obtenían llamadas dere- cho de tierra Con ellas el dueño estaba facultado a criar cuantos animales quisiera y tomar posesión de los bravíos o alzados. Este fue el origen de los derechos sobre la tierra representados en títulos de pesos en los sitios comu- neros. En un principio esos porcentajes se evaluaban en pesos, pero con el WUDQVFXUVR GHO WLHPSR UHSUHVHQWDEDQ UHDOPHQWH ©DFFLRQHV OODPDGDV GHUHFKRV GH WLHUUDVª Por su venta el comprador adquiría la equivalencia en acciones que tenía el vendedor. En pleno siglo XVIII los hateros o monteros fueron retratados por los via- MHURV ©KRPEUHV VREULRV HQ H[FHVR > @ QR YLYHQ PiV TXH GH ODFWLFLQLR SRFDV veces comen carne, la cual les gusta mucho y pueden obtener a precio módico. Pero nada hay que los haga abandonar sus normas de sobriedad y de avaricia. Por ello, es en el hatero español donde encontramos el modelo más auténtico del rico en naturaleza. Viviendo, como ya lo hemos dicho, en cabañas malas, abiertas a la intemperie, y de las cuales, las mejores no le cuestan más que un poco de trabajo fabricarlas. Además tienen la ventaja de no tener que hacer ningún gasto para su vestuario. El clima cálido de Santo Domingo les pone en el caso de no distinguir para nada el cambio de las estaciones, y ellos parece en su mayor parte no cubrirse más que por respeto a la decencia, virtud que QR SDUHFH VHU GHPDVLDGR H[LJHQWH D VXV RMRVª 38 Un censo de hateros de Santiago de 1742 nos permite acercarnos a la estructura de la propiedad ganadera. De 253 dueños, solo uno, el capitán Juan Felipe, del que desconocemos su ascendencia, alcanzaba las mil cabezas. 6XSHUDEDQ ODV QXHYH PLHPEURV VLJQLÀFDGRV GH ORV OLQDMHV GH VX pOLWH GH los que varios de ellos (Santana, Torres y Sosa) eran de origen canario y no de los antiguos linajes. A partir de 200 eran unos 30, algunos pertenecientes a su clase dirigente tradicional como los Pichardo, Contreras, Ximénez, Portes, Del Monte, Tejada o Morel, pero otros pobladores eran recién llegados. Por debajo de esa cantidad había nada más y nada menos que 213 propietarios, lo que demuestra una considerable repartición de la cabaña vacuna entre una multitud de estancias y hatos ganaderos. 39 Algunos de ellos pertenecían a los linajes anteriormente citados, pero la gran mayoría eran inmigrantes nuevos o con primera generación, lo que es indicativo de los importantes cambios originados en el territorio santiaguero desde el último tercio del siglo XVII , que H[SOLFDQ OD FRQVLGHUDEOH WUDQVIRUPDFLyQ GHPRJUiÀFD D SDUWLU GH HVDV IHFKDV Frente a la concentración reinante en el norte, en la sierra sur prosperó len- tamente una pequeña comunidad de criadores con pocos esclavos. Había un FODUR FRQWUDVWH HQ HO UpJLPHQ GH H[SORWDFLyQ GH ODV KDFLHQGDV JDQDGHUDV HQWUH

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