Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

222 0LJUDFLRQHV \ FDPELRV GHPRJUiÀFRV /D FRQVROLGDFLyQ GH XQ SXHEOR /D LVOD WHQtD SRFR TXH RIUHFHU D WUDYpV GH VX SUHFDULR WUiÀFR PHUFDQWLO GH cuero, azúcar y jengibre. Dependía fundamentalmente su sostenimiento de ODV UHQWDV PH[LFDQDV TXH ÀQDQFLDEDQ VX GHIHQVD SRU FRQVLGHUDU OD PRQDU - quía esencial su conservación por su valor singular en el área caribeña. De esa forma la decadente oligarquía azucarera de Santo Domingo entendió que el mantenimiento de su estatus social y su riqueza estaba estrechamen- te relacionado con su imbricación dentro del tejido burocrático y militar FDSLWDOLQR 3RU HOOR RSWy SRU GHGLFDUVH D RÀFLRV MXUtGLFRV GH OD $XGLHQFLD acaparar empleos militares en la guarnición y enlazar familiarmente con individuos de la cúspide militar y judicial hasta crear una amplia y tupida red. Durante la gobernación de Juan Bitrián de Biamonte (1636-1644), este capitán general aprovechó las divisiones entre los miembros de la clase di- rigente local para apoyarse en algunos de ellos, enriqueciéndose tanto él FRPR XQ SHTXHxR JUXSR GH FRPHUFLDQWHV FRQ ODV OLFHQFLDV GH H[SRUWDFLyQ H LPSRUWDFLyQ HQ ODV TXH VH LQFOXtDQ URSDV H[WUDQMHUDV DGTXLULGDV GH FRQ - WUDEDQGR 6H SXHGH GHFLU TXH HVH WUiÀFR DGTXLULUtD FDUiFWHU LQVWLWXFLRQDO GH hecho, como se podrá apreciar en el siglo XVIII . La oligarquía tradicional, que no pasaba de cincuenta familias, era la dueña de las tierras, los ganados, los ingenios y los esclavos, pero los ingresos derivados de ese acaparamiento eran bien reducidos. En los años centrales de la centuria, el cacao fue la alternativa desarrollada por la élite. Según recogió un jesuita que visitó la capital en 1650, proporcionaba rentas a sus clases dirigentes de unos diez a doce mil reales anuales en sus sectores más altos. Pero era una riqueza con- FHQWUDGD HQ DSHQDV FLQFXHQWD IDPLOLDV FX\D UDGLR GH H[SDQVLyQ IXHURQ ORV alrededores de Santo Domingo y en menor medida Higüey y El Seibo. Pero una plaga destruyó en 1666 la mayor parte de los cacaotales, al tiempo que una nueva epidemia de viruelas aniquiló a la mayor parte de los esclavos. La pobreza de su oligarquía era por aquellos años de tal calibre que en 1669 solo fueron comprados 140 de los 400 esclavos asignados para ser vendidos en la ciudad. Se daba la circunstancia de que la mayor parte de los soldados del re- gimiento hasta la emancipación portuguesa en 1640 eran lusitanos. 250 de los 300 del destacamento eran de ese origen, lo que era ya peligroso para su defensa después de la independencia de ese país. Tras la destitución de Biamonte en 1644, el nuevo gobernador Nicolás de Velasco decidió introducir HQ OD PLOLFLD D OD SREODFLyQ ORFDO $ ÀQDOHV GH OD &RURQD FRQFHGLy XQ DX - mento de dotación de 50 soldados y le dio permiso para formar una compañía de caballería constituida por la gente noble de la ciudad, junto con otra de milicias para la vigilancia de la costa. 25

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