Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 215 Caro en 1691 y el arzobispo Carjaval se mostraron partidarios de su supresión en consideración de que el fomento de un pueblo con tales vecinos podría convertirse con el tiempo en un foco de insurrección. Había miedo a lo que re- presentaba una localidad de esa naturaleza en las inmediaciones de la capital, por lo que estimaban menos peligroso su integración y control directo dentro de ella. No obstante, pese a todas esas presiones, siguió funcionando como tal. Un pleito sobre tierras con los jesuitas en 1746 volvió a poner en cuestión VX H[LVWHQFLD 6H FRQVWLWX\y XQD MXQWD SDUD GHEDWLUOR HQ HVH DxR 6L ELHQ VH aceptó su constitución, su concepción era ahora la de obstaculizar la adquisi- ción de la libertad por parte de los esclavos y sostener un rígido control de la población de ese origen, contra lo que era la costumbre institucionalizada en la sociedad colonial española. En 1740 estaba habitado por 105 personas. Con XQ GpELO FUHFLPLHQWR GHPRJUiÀFR HQ DOEHUJDED XQ WRWDO GH YHFLQRV Del Monte y Tejada subrayó que, hacia 1795, San Lorenzo se componía de cerca de 1,000 personas, lo que demostró que alguna efectividad tuvieron las RUGHQDQ]DV TXH WHQGtDQ D ÀMDU OD SREODFLyQ OLEHUWD FDSLWDOLQD HQ pO 16 L OS PENINSULARES Y OTROS GRUPOS EXTRANJEROS La población de origen peninsular fue escasa, esencialmente masculina y FRQIRUPDGD SRU DOJXQRV RÀFLDOHV GH ORV UHJLPLHQWRV ÀMRV XQRV SRFRV DERJD - GRV \ IXQFLRQDULRV GH MXVWLFLD \ XQ Q~PHUR H[LJXR GH PHUFDGHUHV (QWUH HVWRV últimos destacaron los catalanes, que se establecieron en Santo Domingo a partir de la erección de la Compañía de Barcelona. Sin embargo, la poca rentabilidad de las relaciones coloniales, como demostraron los intentos de reconducir el tabaco cibaeño hacia la Península o la poca competividad de las H[SRUWDFLRQHV D]XFDUHUDV \ PX\ HVSHFLDOPHQWH OD FRPSHWHQFLD GH SURGXFWRV franceses mucho más baratos adquiridos a través de intercambio con Saint- Domingue, condujo a su quiebra y a la de los sucesivos intentos empresariales de tales comerciantes. Conjuntamente con la población de origen peninsular, VH HVWDEOHFLHURQ DOJXQRV PpGLFRV IUDQFHVHV DÀQFDGRV FRQ DQWHULRULGDG HQ Saint-Domingue y que por las posibilidades de trabajo que les abría la escasez de galenos en la parte española decidieron establecerse, bien en los pueblos de IURQWHUD R HQ 6DQWLDJR R OD FDSLWDO (O PiV VLJQLÀFDWLYR GH HOORV IXH )UDQFLVFR Espaillat que, asentado en Santiago, se convirtió en su mayor hacendado y comerciante, con estrechas relaciones mercantiles con la colonia francesa. Sus

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