Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

212 0LJUDFLRQHV \ FDPELRV GHPRJUiÀFRV /D FRQVROLGDFLyQ GH XQ SXHEOR Otros medios de que se valieron fue el apresamiento de esclavos huidos de la parte francesa y su venta por las autoridades españolas, como sucedió en HQ $]XD FRQ SURFHGLPLHQWR SRFR SUDFWLFDGR D FDXVD GH ORV FRQÁLFWRV que originaba en las relaciones franco-españolas, o su compra en las colonias neutrales y amigas en los períodos de confrontaciones bélicas con licencias, como se pudo apreciar en 1755 con los 99 transportados desde la isla holande- sa de San Eustaquio. En dos años y diez meses de vigencia de esos permisos, entre el 1 de enero de 1754 y el 13 de octubre de 1756, entraron legalmente por ese procedimiento 285. Entre 1763 y 1764 se supone que entraron por esa vía unos 935. En los años de paz no hubo introducciones legales. Los años de bonanza de las relaciones mercantiles entre las dos colonias de la isla con- tribuyeron a generalizar los llamados negros de mala entrada, adquiridos a cambio de producciones dominicanas. Las autoridades gubernativas tomaron FRQFLHQFLD GH TXH HVH WUiÀFR HUD YLWDO SDUD OD HFRQRPtD GH OD LVOD \ SDUD VXV propios intereses económicos, por lo que propiciaron por un lado la legali- zación previo pago de un canon de los introducidos hasta entonces, y por otro, la introducción de los nuevos en tales negociaciones de forma legal tras pagar un impuesto a los militares que controlaban las aduanas de los pasos fronterizos y los puertos. Si bien esto último se convirtió en práctica habitual no comunicada a las autoridades españolas, que prohibían teóricamente tales actividades de contrabando por la aplicación de la doctrina mercantilista, se efectuaba con la misma naturalidad con la que se inscribían las importaciones de vinos, harinas y ropas francesas. Se conservan dos libros de legalización de negros de mala entrada como consecuencia del indulto del gobernador 6RODQR GH $IHFWDQ D WRGRV ORV SXHEORV GH OD LVOD FRQ H[FHSFLyQ GH OD jurisdicción capitalina, por lo que nos permite adquirir una idea precisa del YROXPHQ GH WDOHV WUXHTXHV HQ FDGD XQD GH ODV ORFDOLGDGHV FRQ H[FHSFLyQ GH la capital. En lo referente al sur de la isla, era claro el contraste entre regiones con élites con escasa capacidad adquisitiva para comprar esclavos y aquellas que los adquirieron en mayor número por sus numerosas ventas de ganado. Así, en Azua solo se legalizaron 47, mientras que en San Juan de la Maguana fueron 150 y en Hincha 147. En Neiba fueron 63. Sumados todos los pueblos de la región Sur, suman un total de 407, de los que el 71 % eran hombres y el 29 % mujeres. Solo el 13 % eran empleados en actividades domésticas, siendo el 87 % restante en hatos, estancias y conucos. Por origen étnico, 190 de los 407, eran congos, el 47 % del total. Por su parte, en la región Norte, el mayor número fue para Santiago con 281. Le seguían Puerto Plata con 135, Monte Cristi con 67, Dajabón con 135, La Vega con 28 y Cotuí con 27. En el Este solo %D\DJXDQD GRQGH H[LVWtD HO ~QLFR LQJHQLR GH FLHUWD HQWLGDG GH OD UHJLyQ \

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