Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 211 OXJDUHMRª %D\DJXDQD HQ FX\D MXULVGLFFLyQ FRQ IDPLOLDV FDQDULDV SURFHGHQWHV GH OD FDSLWDO VH H[SDQGLy HO iUHD JDQDGHUD GH 6DQ -RVp GH ORV /ODQRV TXH en 1740 albergaba 380 personas. En 1782 alcanzó las 679. Sánchez Valverde dio la cifra de mil en todo su conjunto. En las dos restantes localidades del área, Higüey y El Seibo, la población de la primera en 1740 se estimaba en 319 habitantes y en 1760 alcanzó los 435. En 1782 ascendió hasta los 600. Era eminentemente campesina, solo 70 personas, el 13.77 %, vivían en la urbe. Su poblamiento fue reforzado en diversas ocasiones con familias canarias, siendo la última durante la gobernación de Azlor. El Seibo contaba con un vecindario en 1740 de 1,113 habitantes de mayoría mulata. Sánchez Valverde HVSHFLÀFy VREUH HVH UDVJR VHxDODQGR TXH VXSHUDED ORV 12 L OS ESCLAVOS DE MALA ENTRADA Y LOS HUIDOS DE S AINT -D OMINGUE La adquisición de esclavos en la colonia española durante el siglo XVIII procedía esencialmente del trueque a cambio de mercancías tanto como resul- WDGR GHO WUiÀFR FRQ OD SDUWH IUDQFHVD GH OD LVOD FRPR FRQ RWUDV LVODV GHO &DULEH No obstante, durante la época del asiento de negros de la Compañía Británica de las Indias Orientales, vigente entre el Tratado de Utrecht de 1713 y 1739, la capital se abasteció en alguna medida de las compras a la citada entidad, como UHÁHMy HO JREHUQDGRU GH 6DQWR 'RPLQJR HQ 1R VROR OD 5HDO +DFLHQGD compró varios cientos para las obras públicas militares, sino que, al convertirse en una caja para su distribución en las restantes islas españolas del Caribe, adquirieron algunos hacendados para sus plantaciones, aunque no hay cifras al respecto. Pero, lógicamente, hay una relación directa entre el aumento de las actividades mercantiles con la colonia francesa y las transacciones con escla- YRV TXH DIHFWDUtD D DTXHOODV iUHDV FRQ PD\RU FDSDFLGDG ÀQDQFLHUD SRU SDUWH GH su élite para tales intercambios, como pudimos ver en San Juan de la Maguana e Hincha. Al mismo tiempo el contrabando en la costa con ingleses y holan- deses fue una fuente para proveerse de esclavos y utensilios. En las épocas de guerra el corso fue también otra vía para adquirirlos, como acaeció en 1745 con la captura de tres embarcaciones británicas que transportaban 618, que fueron vendidos en la capital, destinados en su mayor parte por sus dueños al cultivo del cacao. Dos años después, en 1747, Domingo Sánchez Moreno y José Sánchez apresaron otra con 192. En la Guerra de los Siete Años volvieron a reactivarse tales empresas. En 1764 se capturó un bergantín con 136.

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