Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 205 voluntaria del ayuntamiento tinerfeño se encontraba Juan Francisco de Franchi Alfaro, miembro de un linaje de la élite local. Se ofreció a abonar 500 pesos para hacer frente a los costos de su traslado. Esa institución aprobó ayudar con 400 fanegas de trigo. Hay constancia de que esa propuesta fue llevada a cabo por el citado Franchi, que trasladó a su costa gran número de familias a la isla. Jalón esencial dentro de ese proceso es la Real Cédula de 1678. Los co- PHUFLDQWHV TXHGDEDQ H[HQWRV GH SDJDU OD DOFDEDOD \ OD DYHUtD D FDPELR GH llevar cinco familias de cinco miembros por cada 100 toneladas. Entre 1680 y 1691 se embarcaron para Santo Domingo desde las Canarias 8 buques que, según los protocolos canarios, hicieron escala en ese puerto para dejar en él familias. Todo indica que esa migración tuvo cierta entidad. A ella habría que unir las 97 familias en 1684, que suponían unas 543 personas transportadas en buques propiedad del sevillano Ignacio Pérez Caro a cambio de privilegios mercantiles y del cargo de capitán general de la isla. Además del transporte de familias, otra vía de emigración fueron las levas para el presidio de Santo Domingo. A pesar de las hostilidades entre Francia y España, los buques is- leños continuaron trasladando familias a Santo Domingo, pero no sabemos VX Q~PHUR H[DFWR (O GH 3pUH] &DUR WDPELpQ FRQWLQXy FRQ QXHYDV UHPLVLRQHV en 1689 y 1691 con 200 individuos. Los envíos no se reanudaron hasta 1698 y 1700 en que arribaron a la isla en torno a las 300 personas. La confusión sobre las cifras es notoria, pues en 1700 y 1702 hay noticias de dos naos ca- narias que llevaban inmigrantes a Santo Domingo. La Guerra de Sucesión española obstaculiza las llegadas hasta 1709. En ese año y en el siguiente hay constancia de dos arribadas. En la primera el 6DQ -RVp y /DV ÉQLPDV , del capitán Francisco Jerónimo Guisla de Acuña, transporta 225 individuos. En años sucesivos hasta 1735 continuaron llegando familias en buques canarios que salían para La Habana y Campeche y hacían escala en Santo Domingo para dejar inmigrantes. Pero es solo a partir de esas fechas cuando la Corona afrontó un esfuerzo decisivo para repoblar Santo Domingo haciéndose car- go de los costos de su instalación y una parte de los pasajes. A pesar de su ralentización por la guerra entre 1742 y 1749, se incrementó notablemente KDVWD DxR GH OD ÀQDOL]DFLyQ GH OD SROtWLFD JXEHUQDWLYD GH VXEYHQFLyQ de la migración, en varios miles de personas, aunque hay notoria disparidad en las fuentes entre los informes del juez de Indias en Canarias y los de los RÀFLDOHV HQ 6DQWR 'RPLQJR TXH FHUWLÀFDQ VX DUULEDGD 6HJ~Q HVWRV VX Q~ - mero bien podría superar las cuatro mil personas, aunque su número total es, a todas luces, mayor. Un análisis más meticuloso de las fuentes añade cada día datos que la incrementan, especialmente en los años centrales del siglo XVIII , donde las noticias sobre familias que deciden emigrar a Santo

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