Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

206 0LJUDFLRQHV \ FDPELRV GHPRJUiÀFRV /D FRQVROLGDFLyQ GH XQ SXHEOR Domingo aumentan espectacularmente. Los protocolos canarios refuerzan más la verosimilitud de tales argumentos. /D PHMRUD GH H[SHFWDWLYDV GH OD LVOD GH 6DQWR 'RPLQJR GHVGH PHGLDGRV del siglo XVIII KDFH TXH YXHOYDQ D ÁHWDUVH EDUFRV H[FOXVLYDPHQWH FRQ HVH GHV - tino, como el 2ULHQWH , de Pedro Piar y José García, en el que se conducen 10 familias para las que pagó mil pesos el asiento de familias. Debemos de tener en cuenta que desde la década de 1730, no solo marchan las correspondientes a los navieros por el Reglamento del Comercio Canario-Americano de 1718, VLQR RWUDV FX\R SDVDMH DERQD HO VLWXDGR PH[LFDQR $Vt DFRQWHFH FRQ GH ODV 40 que transporta el capitán Bernardo Espinosa en 1736. Alcanzó tal calibre TXH 8UWXViXVWHJXL OOHJy D GHFLU HQ TXH ©HQ OD FLXGDG GH /D /DJXQD SRU igual emigración a la isla de Santo Domingo quedaron las calles del Tanque y GH 6DQ -XDQ FDVL GHVSREODGDV VLQ KDEHU YXHOWR HQ Vt WRGDYtDª Tal impulso se dio en esos años a la migración canaria que el capitán general Azlor decidió el 10 de noviembre de 1763 cambiar de estrategia, al VROLFLWDU DO &RQVHMR OD VXSUHVLyQ GH ORV HQYtRV D FDUJR GHO VLWXDGR PH[LFDQR En él daba cuenta de que con las familias arribadas por esas fechas se habían concluido las poblaciones de Santa Bárbara de Samaná y Nuestra Señora del Pilar de Sabana de la Mar, se habían aumentado las de Puerto Plata y Monte Cristi, se había establecido otra en la frontera, San Rafael de la Angostura, y se había reforzado con 26 la villa de Azua. Adicionalmente, quedaban en la capital para ser conducidas a reforzar el área fronteriza otras 292 personas. Por ello no se debía continuar la remisión del dinero de las Cajas de Nueva (VSDxD \ VH GHEtD RUGHQDU DO MXH] GH ,QGLDV GH 6DQWR 'RPLQJR VX FHVH ©SRU - TXH OD H[SHULHQFLD GH OR TXH SDGHFHQ PH REOLJD HQ FDULGDG \ SRU DPRU DO UHDO VHUYLFLR >VHxDODU@ HVWRV SHUMXLFLRVª TXH VH VLJXHQ GH HOOR <D QR HUD QHFHVDULR invertir en consolidar nuevos pueblos porque se estaban dando las condicio- nes para que particulares enriquecidos con el comercio fronterizo pudieran HIHFWXDUOR HQ VX EHQHÀFLR VLQ QHFHVLGDG TXH IXHUD ÀQDQFLDGR SRU HO VLWXDGR PH[LFDQR 6LQ HPEDUJR WRGDYtD HQ VH VHJXtDQ OOHYDQGR IDPLOLDV FRPR las 23 del 'LDPDQWH . /D SDUDOL]DFLyQ GH ORV HQYtRV GH LQPLJUDQWHV QR SXVR ÀQ DO SURFHVR /D DSHUWXUD DO WUiÀFR GHO SXHUWR GH 0RQWH &ULVWL FRPR QHXWUDO ORV SULPHURV GLH] años y más tarde como escala del correo y de libre comercio condujo a nuevas OOHJDGDV SDUD GHGLFDUVH D HVH WUiÀFR FRQ SUR\HFFLyQ HQ HO 6DLQW 'RPLQJXH y las Antillas holandesas, o a ser conducidos allí en arribadas de buques so- brecargados desde La Habana. Incluso en la capital se consolidó una élite mercantil de origen isleño formada por familias de su burguesía comercial como los Saviñón, Núñez Lousell, Pitaluga, Tapia o Cevallos, que llegaron

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3