Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 203 segunda mitad del XVII la isla padeció repetidas y constantes calamidades na- WXUDOHV TXH VH XQtDQ D OD HVFDVD DFWLYLGDG SURGXFWLYD \ H[SRUWDGRUD \ HO DOWR costo de la vida. En 1651 una epidemia acabó con gran parte de los negros y en 1660 una de viruelas mató más de 1,500 habitantes, incluidos 600 esclavos. /D GHVWUXFFLyQ GH ORV PHGLRV GH SURGXFFLyQ \ ODV GLÀFXOWDGHV GH UHSRVLFLyQ de la fuerza de trabajo contribuían a agravar la situación. Las plagas y los huracanes destruyeron en algunos años las plantaciones de cacao, que habían sido la alternativa desarrollada en los años centrales de esa centuria, alentada SRU OD GHPDQGD PH[LFDQD /DV FRQVHFXHQFLDV IXHURQ GUiVWLFDV DFDEDQGR SRU completo en Higüey con su cosecha, afectando también a los sembrados y al ganado. Los vecinos de la capital volvieron a pedir licencia para importar HVFODYRV SDUD SRWHQFLDU HO FXOWLYR 6H KDEtD ÀUPDGR XQ DVLHQWR FRQ HO JHQRYpV Domingo Grillo para introducir 3,500, pero no tenían recursos para pagar- los. Se insistió en la esclavización de varios cientos de alzados que se habían UHIXJLDGR HQ ODV VLHUUDV GHO 0DQLHO 8QD H[SHGLFLyQ SXQLWLYD H[WUDMR GH HOODV unos sesenta en 1665. Al año siguiente una nueva epidemia de viruelas mató D OD PD\RU SDUWH GH ORV HVFODYRV H[LVWHQWHV \ XQD SODJD DVROy ORV FDFDRWHURV (O gobernador Pedro de Carvajal subrayó que habían fallecido 1,500 almas, 600 de ellas esclavos. En tal pobreza habían quedado los vecinos que en 1669, cuando arribó un cargamento con 400 esclavos, solo pudieron comprar 140, a pesar de que el barco negrero permaneció en su puerto por espacio de cinco meses. Esa adquisición fue posible con la venta de toda la plata labrada y joyas de que GLVSRQtDQ /D VLWXDFLyQ VH DJUDYDED FRQ ODV GLÀFXOWDGHV TXH H[SHULPHQWDED HO VLWXDGR SURFHGHQWH GH 0p[LFR UHQWDV UHDOHV GH ODV TXH FDGD YH] PiV FODUDPHQWH YLYtD OD FLXGDG DQWH OD TXLHEUD SUiFWLFDPHQWH WRWDO GH ODV H[SRUWDFLRQHV $SHQDV llegaban esos caudales terminaban en manos de comerciantes y prestamistas. La situación era tan calamitosa que un informe de la Audiencia en 1671 descri- bió el azote de un huracán en 1669 que arrasó los campos y los bohíos, dejando a los vecinos sin sustento. Poco después una epidemia de viruelas combinada con tabardillo se cebó sobre 1,500 personas, de las que 1,100 eran esclavas. Al año siguiente un ciclón arrasó las plantaciones de yuca y en 1673 un terremoto afectó a la mayor parte de las casas de la ciudad. 6 En 1681, en las vísperas de un cambio cualitativo en la estrategia política de la Corona, con el fomento de la repoblación familiar de las áreas antes entonces abandonadas, solo había en la parte española de ella 6,312 personas de confesión, de las que 2,474 eran españolas, 2,325 esclavos, 1,479 pardos y mulatos libres y 43 indios, 2,977 de ellas residían en la capital, 1,677 de esas eran blancas, de los que 700 eran varones y 977 mujeres. Los pardos ascendían a 377 y los esclavos a 1,300. 7

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