Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
202 0LJUDFLRQHV \ FDPELRV GHPRJUiÀFRV /D FRQVROLGDFLyQ GH XQ SXHEOR concentrar los ganados asilvestrados que se habían dispersado por la región. La consecuencia inmediata es que en la isla solo quedaron 12 ingenios con un total de 888 esclavos, incluidos en esta suma los del servicio. La gran mayoría VH GHGLFy D ODV HVWDQFLDV GH MHQJLEUH \ D ODV PL[WDV GH HVWDV \ DOLPHQ - tos, en las que habitaban 6,790, lo que daba un promedio de 15 por cada una de ellas. Estaban concentradas en torno a la ciudad de Santo Domingo, porque HQ ODV UHVWDQWHV GH OD LVOD DSHQDV KDEtD DUWHVDQRV FXDOLÀFDGRV R FRPHUFLDQWHV salvo dos de estos últimos en Santiago y uno en La Vega. El hato se convirtió en la única forma de ocupación en el resto de la isla. Había 190 con un total de 550 esclavos, lo que daba un promedio de 3 por cada uno, de los que el 50 % eran propiedad de vecinos de la capital. Vacío gran parte del territorio insu- lar, quedó fuera del control efectivo de las autoridades, abriendo paso a su fácil ocupación por otras potencias. 2 Los pocos indios que no desaparecieron R IXHURQ PHVWL]DGRV VH DJUXSDURQ HQ %R\i XQ SHTXHxR SREODGR SUy[LPR D OD capital, donde se le daba culto en una ermita a la Virgen de Aguas Santas que en esa centuria se seguía considerando como tal. 3 Con tales condicionantes socio-económicos, la población de la isla no solo se estancó, sino que incluso disminuyó, a pesar de que siguieron viniendo fa- milias pobladoras de Canarias, aunque ciertamente en menor número, como las del natural de Tenerife Antonio Díaz, de 30 años, que en 1608 se embarcó con su mujer y tres hijos con el compromiso de residir aquí por lo menos 6 años, o en 1609 las de los grancanarios Manuel Díaz y Pedro González con su mujer, su suegra y dos hijas y la del tinerfeño Cristóbal Rijo con su mujer y 8 hijos. Una de ellas, la de los Rijo, se estableció en Higüey, donde pasó a formar parte de su élite. 4 (Q HQ ODV FLQFR FLXGDGHV \ FXDWUR YLOODV H[LVWHQWHV UHVLGtDQ vecinos de los que la capital albergaba 400 y más de dos mil negros y mulatos, tanto libres como esclavos, a los que había que añadir otros dos mil en los campos aledaños, lo que proporcionaba un total de 10,000. Santiago de los Caballeros era en 1650 la capital del norte. Tenía rango de ciudad y contaba con un cabildo con bienes de propios y comunales, pero solo albergaba sobre 200 vecinos. Por su parte La Vega en ese año solo contenía 70 y El Cotuí 50. Monte Plata solo quince vecinos, Boyá 14 casas con 43 personas de confesión, indios e indias, y algunos mestizos con una ermita de Nuestra Señora de $JXDV 6DQWDV %D\DJXDQD QR WHQtD QL WRGRV PX\ SREUHV VLHQGR ÀQDOPHQWH los de El Seibo 20. 5 Toda una serie de factores combinados como el clima, la esterilidad de la tierra, la mala calidad del agua, la rápida corrupción de las carnes comes- tibles y la carestía de los alimentos se cebaron sobre la población. Durante la
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