Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
Historia general del pueblo dominicano 355 variaban en longitud y su estructura se asemejaba a los terrenos vacunos (bosques, monterías, etc.) con los cuales se confundiría. Es proverbial la idoneidad del terreno dominicano para la multiplicación del ganado de cerda, tanto en época colonial 45 como en el tiempo presente, GHELGR D OD ©FRSLRVD DOLPHQWDFLyQ QDWXUDO TXH OH RIUHFH HO IUXWR GH OD SDOPD UHDO R SDOPLFKH HO GHO JXD\DER \ RWURV iUEROHV VLOYHVWUHVª 46 Sánchez Valverde alababa el terreno de la cuenca del Yuna, cuyas aguas fertilizaban una zona GRQGH VH FULDEDQ PXOWLWXG GH FHUGRV ©TXH GHVSXpV GH PDQWHQLGRV WRGR HO año con su carne aquellos pueblos, abastecen la metrópoli y llenan las colonias IUDQFHVDVª 47 Los puercos abundaban por doquier, aportaban carne y manteca en la dieta alimenticia y con su sebo se fabricaban velas. La profusión de piaras TXHGD PDQLÀHVWD HQ HVDV PiV GH FDEH]DV TXH DQXDOPHQWH DEDVWHFtDQ D OD ciudad de Santo Domingo 48 y la constatación de que en algunas localidades, FRPR /D 9HJD VH VXVWHQWDEDQ H[FOXVLYDPHQWH GH HOORV PLHQWUDV JXDUGDEDQ HO ganado vacuno para el comercio con los franceses, quienes también aceptaban de buen grado la llegada de estos animales. 49 $OUHGHGRU GH OD FRPHUFLDOL]DFLyQ GHO JDQDGR SRUFLQR VXUJLy OD ÀJXUD del regatón , un personaje singular con un cometido muy concreto. En términos generales su gestión consistía en aguardar en las afueras de Santo Domingo ³©HQ OD YHQWD 6DEDQD SURSLHGDG GH -XDQ GH 9HUD HQ HO SXHEOR GH 6DQ &DUORV HQ 6DQ -HUyQLPR \ HQ RWURV OXJDUHVª³ OD OOHJDGD GH ORV FULDGRUHV TXH WUDtDQ los animales e intentar comprarles los puercos antes de que accedieran a la FDSLWDO 6L OD QHJRFLDFLyQ IUXFWLÀFDED D FRQWLQXDFLyQ ORV LQWURGXFtDQ HQ OD FDSL - tal, vivos o descuartizados, para venderlos a un mayor precio del que se había DERQDGR \ REWHQHU DVt XQ EHQHÀFLR FRQ OD GLIHUHQFLD )XH QHFHVDULR YLJLODU HVWH QHJRFLR HVSXULR FRQ HO ÀQ GH LPSHGLU OD FDUHVWtD GH OD FDUQH GH FHUGR \ OD merma en la recaudación municipal, pues si el cerdo llegaba despiezado no pagaba la sisa del medio real. 50 Por estos motivos se obligó a que las piaras entrasen directamente en Santo Domingo y estuviesen al menos un día a libre disposición de los vecinos. Transcurrido el citado plazo ya podían venderse a los regatones. 51 No debió faltar el cerdo en ninguna hacienda, estancia o conuco domi- nicano. Estaba ordenado que cada familia canaria emigrante recibiera cinco puercas de vientre, entre otros animales, en razón de su abundancia y de constituir un sustento principal. 52 Con el transcurrir de los años, sin embargo, la cría de ganado porcino sufriría negativas transformaciones. Principalmente la proclividad a contraer frecuentes enfermedades y la mayor rentabilidad del WUiÀFR JDQDGHUR YDFXQR HQ HO FRPHUFLR FRQ ORV IUDQFHVHV OH KLFLHURQ SHUGHU importancia y no recibir la atención debida.
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