Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
354 (O KDWR JDQDGHUR \ OD JDQDGHUtD HQ 6DQWR 'RPLQJR GXUDQWH HO VLJOR XVIII Precisamente otro caso es el de la familia Acevedo. Así, Marcelo de $FHYHGR FRPSUDED D 'RPLQJR GHO &DVWLOOR HQ XQ ©SHGD]R GH VLWLRª HQ el paraje Sierra del Agua 38 y nueve años después, quizá porque había conse- JXLGR SURVSHUDU FRPSUDED D /XFLDQR 0DOGRQDGR RWUR ©SHGD]R GH VLWLRª HQ el mismo paraje anterior. 39 &RQ HVWH SDQRUDPD UHVXOWD FDVL LPSRVLEOH GHWHUPLQDU HO Q~PHUR H[DFWR de hateros dentro de esta jurisdicción, e igual podemos suponer sucedería en el resto de villas y ciudades. Añadamos también que la implantación de las capellanías contribuía D DXPHQWDU OD GLÀFXOWDG GH FXDQWLÀFDFLyQ *UDQ SDUWH GH ODV GRQDFLRQHV VH efectuaban sobre propiedades territoriales y cabezas de ganado que la Iglesia arrendaba a terceras personas a cambio de un interés anual del 5 % sobre el valor de la entrega. 40 De nuevo Bayaguana nos ofrece multitud de ejemplos en uno u otro sentido, como los casos de Domingo del Castillo y Petrona Domínguez, quienes en 1713 imponían un censo a favor del curato, 41 y el de 3HWURQD 3HJXHUR TXLHQ HQ \ HQ QRPEUH GH ©VX GLIXQWR HVSRVR 7RPiV GH Jesús, que determinó en testamento que con la quinta parte de su fortuna se fundara una capellanía para su alma y la de sus hijos, Luis y Pedro de Jesús, OH HQWUHJD DO FXUD GH %D\DJXDQD SDUD HOOR YHLQWH UHVHVª 42 De esta forma los arrendatarios se incorporaban al sistema de producción con pleno derecho y, en cierto modo, eran propietarios en potencia, pues la tendencia fue conceder- les facilidades para la compra efectiva de la tierra. No pocos libertos 43 y gente pobre, pero ambiciosos, trabajadores y con ganas de ascender en la escala social, encontraron en el sistema el medio de incorporarse, a corto o medio plazo, al grupo de pequeños y medianos terrate- nientes, como el negro libre Juan Domínguez a quien el cura de Bayaguana le YHQGtD XQ ©SHGD]R GH WLHUUD HQ 0DQDJXDª HQ /D YHQWDMD GHO VLVWHPD GH capellanías sobre el de terrenos comuneros radicaba en que en este podía solo comprarse la tierra mientras que en aquel solía recibirse el terreno, ganados, casas, utensilios e incluso esclavos, facilitando de esta manera la conversión en hacendados genuinos. 44 E L HATO MENOR Y EL GANADO PORCINO Si bien el ganado porcino podía criarse en hatos u otros lugares, normal- mente el rancho era el lugar dedicado a la cría de cerdos. Sus dimensiones
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