Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

285 Historia general del pueblo dominicano TXH ©GH VHU SUHFLVR DSUREDU OD FRQYHQFLyQ VH SRGUtD H[LJLU TXH FHVHQ ODV invasiones de tierras, los hurtos y otros agravios que comenten a diario los IUDQFHVHVª 96 )LQDOPHQWH OD FRQYHQFLyQ ÀUPDGD HQ IHEUHUR GH VH OLPLWy a plantear la entrega de desertores bajo registro, seguridades necesarias para salvaguardar la vida de los soldados y al pago de los costos de su conduc- ción, sin tomar en cuenta las propuestas del ministro sobre intercambio por esclavos desertores. ,QWHQVLÀFDFLyQ GH ODV KXLGDV \ ORV WUDVSLpV GHO JREHUQDGRU $]ORU Lógicamente, la situación empeoró con el gigantesco crecimiento azuca- rero de Saint-Domingue, de modo que los fugitivos continuaron pasando a la parte española de la isla. En 1760 el gobernador Manuel Azlor consultó al rey, de manera que ese trasvase de esclavos escapados, que no era provocado por los españoles, pudiera aprovechar al fomento de los hacendados domínico- hispanos a quienes les faltaba la mano de obra esclava. Las fugas de esclavos franceses no se limitaron a la colonia española de Santo Domingo. El 12 de marzo de 1764, el gobernador de Santiago de Cuba, el Marqués de Casa Cagigal, consulta a Manuel Azlor, su homólogo de Santo Domingo, sobre la resolución que debía tomar en el asunto de los esclavos franceses que han llegado a su jurisdicción y que han sido reclamados por SDUWH GH VXV DPRV VLQ FUHDU GLÀFXOWDGHV HQWUH DPEDV PHWUySROLV ([SXVR TXH después de oídos judicialmente los amos y hechos los juramentos de que no GDUtDQ FDVWLJRV FUXHOHV D ORV HVFODYRV ORV GHIHQVRUHV H[SUHVDURQ HO VHQWLPLHQ - to de los esclavos de que tales instrumentos no valían igual en la colonia fran- cesa, ya que seguramente les darían malos tratos y les castigarían, en algunos casos incluso con la muerte. Por otra parte, también algunos vecinos pedían que se impidiera la devolución y en su lugar se les vendiesen a ellos los escla- vos y que a los franceses se les resarciese con el dinero de la venta. Surgieron así al gobernador dudas, pues de hacer lo primero, se podría cometer una crueldad contra los negros, pero si hacía lo segundo, entonces se podría estar creando un precedente para que los propios franceses estimularan a sus es- clavos a escaparse y así dar pie a un comercio que tenían prohibido. Por eso, VROLFLWD D $]ORU TXH OH H[SUHVH SDUD LQVSLUDUVH HQ HOOD FXiO HV ©OD SUiFWLFD GH HVD SUHVLGHQFLD \ VX VDYLD FRPSUHKHQVLyQª HQ OR TXH OOHJD OD UHVSXHVWD TXH ha solicitado a la Corona. El gobernador de Santo Domingo, en mayo del mismo año, contesta a OD FRQVXOWD \ H[SOLFD VX PRGR GH SURFHGHU HQ HVWRV FDVRV GH OD PDQHUD TXH sigue:

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