Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

267 Historia general del pueblo dominicano tratos de sus amos decidieron de más en más pasar a los territorios españoles. Allí no solo se les dio refugio, sino que además se les reconoció su libertad. (VWRV IXHURQ OODPDGRV ©HVFODYRV GHVHUWRUHVª GH ORV IUDQFHVHV 'HVGH OXHJR HVWR VLJQLÀFy XQD VDQJUtD GH FDSLWDOHV SDUD ORV LQYHUVLRQLVWDV IUDQFHVHV TXLH - nes se vieron precisados a negociar sus intereses con la corte de Francia y esta con la de España. Con el cambio de dinastía operado en España se estrecharon lazos entre ambas colonias, aunque no dejó de haber tensiones provocadas por los intereses a ambos lados de la frontera. L OS ESCLAVOS FUGITIVOS DE LA COLONIA FRANCESA Uno de los temas tempranos más importantes que se planteó en la rela- ción entre ambas colonias de la isla fue la cuestión del destino de los esclavos que se fugaban de la parte francesa hacia la española. Este problema formaba parte del gran cimarronaje en la colonia de Saint-Domingue, pero en la colo- QLD HVSDxROD VX VLJQLÀFDGR IXH GLVWLQWR $TXt KDVWD ÀQDOHV GHO VLJOR XVII , los huidos tendrían la posibilidad de formar parte de la población libre, ya que las leyes les garantizaban la libertad a los esclavos escapados de las colonias enemigas. 56 En cambio, en la siguiente centuria la política fue variable y estu- vo sometida a fuertes vaivenes en función de diversas coyunturas políticas y situaciones locales; también los esclavos fugados de la parte francesa fueron objeto de diversas negociaciones entre las cortes metropolitanas de ambas colonias. La política de la Corona española osciló en función de coyunturas políticas y situaciones locales. Pese al cambio dinástico que acercó a sus go- biernos, las rivalidades e intereses de los colonos no desaparecieron a ambos lados de la frontera y constituyeron un factor de consideración. Además, la devolución de esclavos fue un recurso importante, tanto como el suministro de ganado, utilizado por la monarquía española para contener los avances WHUULWRULDOHV GH ORV IUDQFHVHV /D UHVWLWXFLyQ VH KL]R HQWRQFHV DWHQGLHQGR D ©OD EXHQD FRUUHVSRQGHQFLDª TXH GHEtDQ WHQHU DPERV JREHUQDGRUHV HQ IXQFLyQ GH ©OD HVWUHFKD XQLyQ GH QXHVWUDV GRV QDFLRQHVª FRPR VH UHSLWH HQ ORV GHVSDFKRV diplomáticos de una y otra colonias, 57 y remarcada en los pactos de familia ÀUPDGRV D OR ODUJR GHO VLJOR HQWUH DPEDV &RURQDV 5HÀHUH 0RUHDX GH 6DLQW 0pU\ TXH ©'HVGH TXH OD FRORQLD IUDQFHVD WXYR un cierto número de negros, hubo también fugitivos […], hubo negros cima- rrones» . Tras la Paz de Ryswick, en 1697, los gobernadores de ambas colonias

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