Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
266 7UDQVIRUPDFLRQHV GH OD HVFODYLWXG HQ 6DQWR 'RPLQJR FRORQLDO economía. Al estar la isla en un estado de necesidad de mano de obra tan apremiante, el valor de estas presas era mayor que el de las que transportasen otros cargamentos. Los corsarios que apresaban barcos con esclavos podían estar seguros de que su presa sería decla- rada válida muy rápidamente y de que recibirían una considerable suma de dinero en el reparto. 52 0XHVWUD DGHPiV YDULRV HMHPSORV HQ DSR\R GH VX DÀUPDFLyQ En 1729, los tres barcos corsarios de los Campuzano capturaron dos buques ingleses con un total de 189 esclavos. En 1730, Manuel Morocho se apoderó de una fragata inglesa que llevaba 176 escla- YRV (Q GRV H[SHGLFLRQHV GLIHUHQWHV HQ XQ EDUFR DUPDGR SRU 0DUWtQ +L[LDUW DSUHVy GRV IUDJDWDV LQJOHVDV FRQ HVFODYRV \ GRV años después la nave de Silvestre Firpo apresó una fragata de 22 cañones que transportaba 192 esclavos. […] Las autoridades locales valoraron los dos barcos de los Campuzano en más de 35,000 pesos, y el de Manuel Morocho en 20,347 pesos. Casi veinte años después, el barco de Firpo también valió más de 30,000 pesos. 53 A partir del estudio de 157 presas de corso entre 1720 y 1774, Stapells- Johnson encontró que en la totalidad de los barcos capturados la composición de las mercancías correspondió la mayor parte a los esclavos (18.2 %), segui- GRV GH ORV WH[WLOHV \ FXHURV DGHPiV GH RWUDV PHUFDQFtDV HQ menor proporción. 54 &RQ WRGR OD DXWRUD FDOFXOD TXH HQ HO SHUtRGR © D XQ PtQLPR GH HVFODYRV OOHJDURQ D 6DQWR 'RPLQJRª SRU YtD GHO FRU - so. 55 Los datos de esta investigación comprueban con nuevas informaciones sistematizadas, lo que ya aseguraban autores antiguos y modernos acerca de la relevancia de la actividad corsaria para el despertar del proyecto esclavista con el que se esperaba transformar a Santo Domingo en una pingüe colonia al estilo de Saint-Domingue al oeste de la isla. Aportaron esclavos y capital dinero, dos elementos claves del sueño plantacionista que tomó aliento en la segunda mitad del siglo XVIII . Finalmente, lo que vino a estabilizar la situación del comercio de esclavos fue el establecimiento de la colonia francesa en el oeste de la isla. La ocupación legitimada por tratados internacionales provocó el intercambio de mercancías de contrabando y también sirvió para proveer de esclavos a los españoles, quienes así podían conseguir mano de obra fresca a cambio de mercaderías y dinero. Más aún, los esclavos franceses rebelados y huidos por los malos
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