Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 245 HQ WRGRV ORV yUGHQHV /D pOLWH PLOLWDU TXLVR DSURYHFKDUVH GH WDO WUiÀFR HQ VX EHQHÀFLR FRQ OD LPSRVLFLyQ GH LPSXHVWRV $O VHU GHVDÀDGD QR SRGtD DUJX - mentar lo que en realidad estaba haciendo, por lo que invocó el fantasma GH OD LQYDVLyQ IUDQFHVD /D &RURQD ÀQDOPHQWH TXLVR PDQWHQHU VX SRGHU sancionando simbólicamente con penas mínimas, para hacer prevalecer una VREHUDQtD TXH VROR SRGtD VHU IDFWLEOH VLHQGR ©FRPSUHQVLYDª SHUR ©LQÁH[LEOHª frente a tales fraudes. (O FRQÁLFWR VREUH ODV KDULQDV WXYR VX FRPLHQ]R HO GH VHSWLHPEUH GH cuando el Cabildo de Santiago se quejó del desabastecimiento de harinas y car- QHV HQ OD FLXGDG 3DUD MXVWLÀFDUOR DEULy XQ WHVWLPRQLR VREUH OD IDOWD GH YtYHUHV mantenimientos y carnes para su abasto. Se fundamentaba en el hecho de que GHVSXpV GH OD FRQFHVLyQ GH 6RODQR GH XQ SHUPLVR SDUD LQWURGXFLU KDULQDV H[ - WUDQMHUDV QR VH KDEtDQ LQWURGXFLGR PiV TXH ODV LPSRUWDGDV SRU ©ORV FDWDODQHV GH OD FLXGDG GH 6DQWR 'RPLQJRª ODV TXH SRU LQ~WLOHV QR ODV KDQ DGPLWLGR PX - FKRV GH ORV YHFLQRV TXH ©KD FRUULGR OD YR] FRP~Q GH HVWDU FXDVL SRGULGD \ SRU FRQVLJXLHQWH GDxRVD D OD VDOXGª (O LQWHUURJDWRULR VH SUHJXQWDED VL HUDQ FRQV - FLHQWHV GH TXH ©WRGR HO YHFLQGDULR HV EDVWDQWHPHQWH FUHFLGR GH PRGR TXH VXV YHFLQRV DVFHQGHUiQ DO Q~PHUR GH R SHUVRQDVª \ TXH KDEtD VRSRUWDGR HQ HQ WRGD VX MXULVGLFFLyQ ©XQD WHUULEOH VHFD FRQ DOJ~Q DSDUDWR GH SHVWH que aniquiló generalmente los frutos de labranza y crianza por cuya causa se hallan las haciendas de ganado vacuno en un miserable estado, que por eso no han podido contribuir los criadores con las pesas acostumbradas sin embargo de que este cabildo o se ha esforzado a repartir algunas pesas, que no alcanzan a socorrer la necesidad del público, si por falta de alimentos padecen muchas PXMHUHV SDULGDV \ RWURV HQIHUPRV PXFKD DÁLFFLyQª 55 Los planeamientos de los capitulares de Santiago eran nítidos. Se debía conceder la legalización de la importación de harinas como en la práctica se había ejecutado desde tiempo inmemorial, porque era lo único conveniente a los intereses locales, ya que se hacía a cambio de productos dominicanos. Lo que se defendía era legalizarla con el pago correspondiente de un impuesto de entrada, tal y como se había hecho con anterioridad. De esa forma se ponía ÀQ DO FRPHUFLR FODQGHVWLQR TXH LPSHUDED KDVWD HQWRQFHV 6REUH HO DEDVWR GH carnes propone por único arbitrio para asegurarlo completo y perpetuo el del alza del precio de los ganados aventureros. Se funda en el hecho de que los hatos de esta jurisdicción estaban poco poblados cuando se les desmembró la de Monte Cristi y son los más ruines de pastos y muchos menos y más esterilizados después de la fuerte seca del año de 76. Por este motivo las reses de obligación no cubrían ni la mitad del año a dos por día, cuando el consumo diario por el mucho gentío pide 8 o 10 crías (y esto en las temporadas en que

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3