Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 237 proceso de fusión entre los linajes capitalinos tradicionales y los nuevos y HQWUH HVWRV \ ORV FLEDHxRV /RV UHJLPLHQWRV ÀMRV ÀQDQFLDGRV SRU HO VLWXDGR PH[LFDQR IXHURQ XQD IXHQWH LQGXGDEOH GH VXEVLVWHQFLD \ GH FRQWURO SROtWLFR \ DGXDQHUR HQ HO 6DQWR 'RPLQJR FRORQLDO OR TXH H[SOLFDED HO HOHYDGR Q~PHUR GH FULROORV HQ HOORV \ ODV DOLDQ]DV PDWULPRQLDOHV HQWDEODGDV HQWUH VXV RÀFLDOHV y las clases dirigentes locales, hasta el punto de conformarse esta a través de la fusión de ambos sectores. Los Guridi, unidos por lazos matrimoniales a los Frómeta, constituyeron los prototipos más caracterizados de la nueva élite emergente. Durante las gobernaciones de Rocha Ferrer y de Castro, ese poder \ FRQWURO GH ORV PHFDQLVPRV MXUtGLFR SROtWLFRV \ ÀVFDOHV VH H[SDQGLy HQ HVD familia. Dentro de los canarios fueron precisamente los Rocha Ferrer quienes ejercieron el papel clave en la integración de la nueva clase emergente. /D pOLWH FDSLWDOLQD DSRVWy HQ HO H[WUDUUDGLR FDSLWDOLQR SRU OD SODQWDFLyQ HV - FODYLVWD FRPR HO ~QLFR SDWUyQ TXH JDUDQWL]DED HÀFD]PHQWH VXV SXQWRV GH YLVWD e intereses. Esto les llevó a descartar y a criticar con dureza el modelo coloni- zador con familias canarias, que pasaba a ser desde entonces la plasmación de un fracaso absoluto frente a las ventajas ofrecidas por el sistema colonial del 6DLQW 'RPLQJXH UHIHUHQFLD REOLJDGD D XQ PpWRGR GH FRORQL]DFLyQ H[LWRVD \ rentable para las clases dirigentes locales. En una concepción que hacía suya toda la clase dominante, y que enarbolaba su ideólogo Sánchez Valverde, pasaron a forjar el europeo que no resistía el trópico y que moría a los pocos días de arribar por su imposibilidad de sobrevivir a ese medio hostil y por VX LQKDELOLWDFLyQ SDUD UHQGLU \ KDFHU IUXFWLÀFDU ORV FXOWLYRV DOJR TXH VROR OHV estaba destinado por la naturaleza a los negros. En el fondo eran la espita que cuestionaba su hegemonía jurídico-política, su monopolio absoluto sobre la propiedad de la tierra, erosión y cuestionamiento de su poder que simboli- zaba San Carlos, el Cabildo que nunca pudieron derribar, y los banilejos, que luchaban infructuosamente por alcanzar lo que sus homónimos sancarleños habían logrado resguardar. La representación de los hacendados de Santo Domingo de 1788 es, sin duda, el testimonio más fehaciente de sus plantea- mientos socio-económicos. Demuestra hasta qué punto estaban arraigados en ellos los planteamientos que impulsaban a la conversión del Sur dominicano en una región hegemonizada por la economía de plantación esclavista, vigi- ODGD \ GLULJLGD D WUDYpV GH SDWUXOODV ÀQDQFLDGDV SRU ORV KDFHQGDGRV \ SRU OD capitación de los libertos, los esclavos de servicio y los ganadores. Los negros y mulatos libres y los blancos pobres, según este esquema, serían trasladados y controlados en lo referente a su circulación en nuevas poblaciones dedica- das a la ganadería o bien a la agricultura de autoconsumo. Propugnaban por la libertad absoluta de adquisición de esclavos y la disminución al mínimo

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