Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

178 (O FRODSVR GH OD VHJXQGD PLWDG GHO VLJOR XVII ya que los isleños tenían sin atender sus cultivos y sus sementeras se estaban perdiendo al ocupar todo su tiempo su tarea obligada en los baluartes y en la muralla. También por la misma razón se retrasó la construcción de una iglesia de madera para la nueva villa de San Carlos. Todo ello lo denunciaron en el juicio de residencia de Robles, quien resultó condenado a pagar a los isleños 400 pesos, que se destinaron a la compra de sierras. 73 Respecto a los gastos generados por el amurallamiento de Santo Domingo, en el último cuarto del siglo resultaron gravosos para los vecinos, que contribuyeron en buena parte a ellos. En 1691, entraron en las Reales Cajas, para amortizar dichos gastos, 1,360,000 maravedíes (5,000 pesos de a ocho reales de plata); además de un donativo de los mencionados vecinos de 89,964 maravedíes (330 pesos y seis maravedíes). Según los libros de cuentas GH ORV RÀFLDOHV UHDOHV GH +DFLHQGD GXUDQWH HO JRELHUQR GHO DOPLUDQWH GRQ ,JQDFLR 3pUH] &DUR VH JDVWDURQ FRPR PtQLPR HQ OD IRUWLÀFDFLyQ GH ODV PX - rallas, 11,090 pesos y siete reales. 74 Cuando aquel asumió el mando, revisó la labor efectuada en este campo por su antecesor en el cargo, don Andrés de Robles; y en el informe que envió al Consejo de Indias las juzgaba obras de poca calidad. Decía que el baluarte de San Francisco aparecía ya rajado SRU HO IUHQWH ©GHO SHUtPHWUR D OR DOWRª \ TXH IDOWDEDQ YDUDV GH PXUDOOD (O juzgar duramente la obra de quien los precedía en el cargo era algo bastante frecuente entre los gobernantes. $ OD QHFHVLGDG GH IRUWLÀFDU \ DFRQGLFLRQDU RWURV SXHUWRV GH OD LVOD DGH - más del de la capital, hacía referencia el arzobispo Fernández de Navarrete en XQ H[WHQVR PHPRULDO TXH GLULJLy DO ÀVFDO GHO &RQVHMR GH ,QGLDV 1R MX]JR VHU LPSUDFWLFDEOH TXH HO 5H\ IRUWLÀTXH \ SRQJD JXDUQLFLyQ como V.S. dice, y yo he representado, no para todas las caletas, sino para los puertos principales, que es asequible y conveniente; casi toda la fuerza de Puerto de Plata está entera, mejor la de Bayajá y su Bahía estupenda y grande. Puerto Pé la tiene, solo carece de ella la Yaguana. Para reforzar aquellas y fabricar ésta, no tenía necesi- dad de gastar plata, porque la parte que le correspondiera de los GHVSR[RV \ SUHVDV HUD YDVWDQWH SDUD VXV FRVWRV /RV GHUHFKRV UHDOHV que dieran los frutos nobles y tantos que producen aquellos parajes, sobraban para mantener sus presidios. Lograba así un nuevo reino, seguridad de sus costas todas, brevedad en socorrer sus gentes, ase- JXUDU VXV PDUHV DKXLHQWDU LQÀQLWRV SLUDWDV TXH ORV VXUFDEDQ DÀDQ - ]DU HO WUiÀFR GH ORV IUXWRV GH XQRV D RWURV 9HD 9 6 WDQWRV ELHQHV WDQ de valde […]. 75

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