Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 177 Cuba, puesto que la que iba a ser corta visita de dos días a Santo Domingo, se convirtió en una larga y fructífera estancia de cuatro años. 69 Aunque más DGHODQWH VH LQWURGXMHURQ PRGLÀFDFLRQHV HQ HO WUD]DGR GH ODV PXUDOODV SRU pO planeado, y en cuya ejecución había participado, sin duda se debe a Ruggero HO LPSXOVR GDGR D OR ODUJR GH HVRV DxRV D ODV REUDV GH IRUWLÀFDFLyQ HQ OD LVOD y que permitió su conclusión a comienzo del siglo siguiente. En marzo de LQIRUPDED HO SUHVLGHQWH =D\DV %D]iQ DO UH\ GH ODV PHGLGDV TXH KDEtD tomado para la defensa de la plaza, preocupado por las reiteradas incursiones francesas, para evitar otra posible invasión. Encargó el cierre del camino que conducía a la ciudad de Santo Domingo desde las sabanas de Aguadulce, entraba hasta la plaza de Najayo, seguía hasta el vado del río y de allí hasta el ingenio de don Diego Meléndez. Puso al frente de esta comisión al regidor Diego Tinoco. Pocos días antes, tras haberse difundido por la isla rumores de invasión, como medida urgente de precaución, había mandado a los también UHJLGRUHV 0DQXHO 3DOODQR GH )RL[ \ -XDQ GHO &DVWLOOR TXH IXHVHQ D FHUUDU ORV caminos y veredas de Montegrande para hacer el acceso a la capital, desde ese punto, impracticable. 70 Como nuevo presidente-gobernador y capitán general, don Francisco de Segura Sandoval remitió informes al Consejo de Indias y a la Junta de Guerra sobre el estado de las defensas del presidio de Santo Domingo junto con la SODQWD GH OD PXUDOOD UHGXFLGD PRGLÀFDQGR ODV GH 5XJJHUR 3DUD MXVWLÀFDU HO cambio alegaba el escaso número de vecinos con que contaba la ciudad. En caso de ataque, apenas servirían de refuerzo a la dotación del presidio y entre WRGRV QR SRGUtDQ DWHQGHU D OD GHIHQVD GH OD PXUDOOD HQ WRGD VX H[WHQVLyQ Insistía en que la parte de aquella que daba a la campiña, si fuese atacada con artillería de seis libras, en pocas horas quedaría sin parapetos, ya que GLFKR WUDPR GH PXUDOOD QHFHVLWDED ©XQD FDPLVD GH SLHGUD IRVR TXH QR WLHQH contraescarpa y estrada, revellén y mudar la puerta, que no está en la parte TXH GHEHª 71 Todas estas medidas fueron aprobadas en la metrópoli, aunque advir- tiéndose que el número de soldados que trabajasen en la obra de la muralla fuera moderado, para que no faltasen a la guardia y custodia de la plaza. El sueldo sería el mismo que recibiesen los civiles que realizaban similar tarea. Hay noticias de que el gobernador don Andrés de Robles tuvo trabajando en esta misma obra a unos 60 o 70 prisioneros ingleses en 1689. 72 También fueron obligados a trabajar en la muralla algunos colonos canarios de los que llegaron a la isla a partir de 1684, fundando la villa de San Carlos de Tenerife, HQ XQ SDGUDVWUR ©D XQ WLUR GH SLHGUDª GH ODV PXUDOODV GH OD FDSLWDO /RV PLHP - bros del Cabildo de San Carlos protestaron ante el monarca por este motivo

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3