Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
Historia general del pueblo dominicano 171 y sus alrededores. Consistieron en reforzar algunas fortalezas y abrir varias puertas. En especial, tanto la Junta de Guerra como las autoridades militares centraron su interés en continuar las obras de amurallamiento de la capital y en la defensa del puerto especialmente basada en la cadena que protegía su entrada. En el resto de la isla, tan solo una población, Santiago de los Caballeros, la segunda en importancia, se vio favorecida por algunas ligeras PHMRUDV HQ FXDQWR D HGLÀFDFLRQHV PLOLWDUHV VH UHÀHUH (O DPXUDOODPLHQWR GH OD FLXGDG GH 6DQWR 'RPLQJR Al contrario que en las otras grandes islas antillanas, Cuba y Puerto Rico, HQ OD (VSDxROD ODV REUDV GH IRUWLÀFDFLyQ HIHFWXDGDV HQWUH \ VH UHDOL - zaron o se proyectaron, más que para evitar los ataques piráticos o defenderse de ellos, para hacer frente a posibles invasiones de las otras potencias euro- peas, en especial, franceses e ingleses. Al amparo más o menos soterrado de HVWRV ~OWLPRV DFWXDEDQ HQ WRGR HO &DULEH QXPHURVRV ÀOLEXVWHURV TXH WHQtDQ FRPR EDVH GH VXV H[SHGLFLRQHV GHSUHGDGRUDV OD SHTXHxD LVOD GH OD 7RUWXJD Los proyectos para la conclusión de la cerca amurallada de la ciudad de Santo Domingo se remontan, como mínimo, a 1635, también bajo el gobierno de Chávez, según se desprende de un informe de 1651, dirigido por el presidente al rey Felipe IV. Ya desde el siglo XVI se observa una constante preocupación por la construcción de esta muralla y su conservación. 49 En 1572 se cobraba una sisa destinada a contribuir a los gastos ocasionados por dicha obra. A partir de VH LQWHQVLÀFDQ ORV WUDEDMRV GH DPXUDOODPLHQWR FRPR FRQVHFXHQFLD GH OD tentativa de invasión de los ingleses. No concluirían estos hasta los primeros años del siglo XVIII , pese a la atención y al esfuerzo continuado que se les dedicó a la largo de la media centuria que va de 1650 a 1700. Sobre el costo de la mu- ralla, destacaremos que del situado que transportó desde Nueva España y La Habana don Francisco de Lara y que alcanzaba la cifra de 101,726 pesos y seis UHDOHV GH SODWD HVWDEDQ GHVWLQDGRV D HVWH ÀQ (O SUHVLGHQWH JREHUQDGRU \ FDSLWiQ JHQHUDO GRQ $QGUpV GH 5REOHV LPSXOVD ODV ODERUHV GH FRQFOXVLyQ GH OD PXUDOOD GH 6DQWR 'RPLQJR Don Andrés de Robles mostró gran interés en completar la cerca amu- rallada de la ciudad que juzgaba imprescindible para la defensa de Santo Domingo de temidos y probables ataques enemigos. Ante la imposibilidad, SRU IDOWD GH PHGLRV \ GH KRPEUHV GH OOHYDU D FDER WDO WDUHD GH IRUWLÀFDFLyQ entre 1688 y 1689, solicitó al Rey, en repetidas ocasiones, el envío de al menos
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