Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

698 La recuperación del siglo XVIII condesendieron en muchas ocasiones con las ideas y voluntad suia y de la Presidenta, de quienes se ha notado union con don Raymundo (VSDU]D SHVH D ODV FUtWLFDV TXH VH OH KDFHQ D HVWH RÀFLDO SRU ORV SUHVL - dentes; respondieron que no se atreben contra Esparza porque está sostenido en la Corte y de algunos señores del Consejo y Secretaría del Despacho de Yndias, entre los quales tengo presentes, nombro a los señores don Joseph de la Cerda y don Bernardo Yriarte y a los señores don Ygnacio Hermosilla y don Pedro Aparici; que no han podido hacer con él lo que merece como por su talento y sagacidad y que por un efecto de su buen corazon y para que no se diga que ha perdido a ninguno no lo ha embiado a España (dice el Presidente) respeto a que tiene mucho tiempo hace Orden de Su Magestad para HPELDUOR HQ SDUWLGD GH UHJLVWUR DO FLWDGR RÀFLDO UHDO \ VHJ~Q VH GLFH y parece probiene de la desmedida codicia de los Presidentes y que FRQ OD SUiFWLFD \ WDOHQWR GH DTXHO RÀFLDO 5HDO QR KDQ SRGLGR ORJUDU sus deseos, por no ser fácil persuadirlo; como lo es a su compañero don Francisco Gascue por razón del genio de éste. 156 (O DXWRU GH HVWH SDQÁHWR DFXVy GH GHVSRWLVPR DO JREHUQDGRU 3HUDOWD \ Rojas, pero no presentó ninguna reclamación particular contra este, pues en QRYLHPEUH GH HO RLGRU &DWDQL LQIRUPDED DO UH\ ©TXH QR KD UHVXOWDGR LQVWDQFLD DOJXQDª FRQWUD ORV ELHQHV GHO GLIXQWR JREHUQDGRU 157 Sin embargo, el informe retrataba bien las prendas de Esparza y delataba la buena baza que tenía en la metrópoli; es importante igualmente la diferencia en el genio entre él y su colega el contador Gascue. No hay duda de que los gobernadores es- tuvieran advertidos contra Esparza, ya que los jueces del Tribunal de Cuentas de La Habana más de una vez llamaron la atención acerca de este por su responsabilidad en los retrasos en las cuentas. Pero a la vez era hombre hábil y sabía cómo poner a disposición de los gobernadores los fondos que estos procuraban para las necesidades de la plaza. En segundo lugar, era necesario el apoyo de sus compañeros de la Real +DFLHQGD HQ SDUWLFXODU GHO FRQWDGRU RÀFLDO UHDO )UDQFLVFR GH *DVFXH \ 2ODL] Esta asociación era imprescindible para su funcionamiento, ya que los libros de cuentas estaban en manos del Contador de la Real Hacienda. En tercer OXJDU QHFHVLWDEDQ WHQHU OD FRQÀDQ]D GHO JREHUQDGRU GH OD FRORQLD SXHV GH HVWD FRQÀDQ]D GHSHQGtD TXH D GLFKRV RÀFLDOHV UHDOHV VH OHV GHMDUD DFWXDU D sus anchas en la Real Hacienda. Jugaba en favor de ellos el hecho de que los métodos modernos de contabilidad se habían introducido recientemente

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