Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 685 que esperaba ser embarcado en el puerto. Ni cortos ni perezosos, el Marqués de San Leonardo y su hermano el Almirante Duque de Veragua movieron hi- los en Santo Domingo para recuperar las propiedades que habían pertenecido al mayorazgo legado por el primer Almirante de las Indias. A principios de 1776 su representante Juan Manuel Castillo, procurador de la Real Audiencia GH 6DQWR 'RPLQJR SUHVHQWy XQD UHFODPDFLyQ ©VREUH OD SRVHVLyQ \ SURSLHGDG de las tierras dotación del ingenio, que fue del señor almirante don Diego &ROyQ HQ ODV ULYHUDV GHO ULR <VDEHOD HQ HVWD MXULVGLFFLyQª TXH ÀQDOPHQWH IXH rechazada. 130 No se conocen otros intentos de la familia Colón en dicho perío- GR $GHPiV D SDUWLU GH OD &RURQD SXVR XQ WRSH D ODV H[SRUWDFLRQHV GH tabaco, lo que detuvo los planes de ampliación del cultivo y desincentivó las inversiones. 'XUDQWH OD HVSHUD TXH VXIULy HO H[SHGLHQWH OH IXH VXPDGR RWUR GH SURFH - dencia particular: se trata de Juan Bautista Oyarzábal, quien había comprado XQ LQJHQLR GHWHULRUDGR HQ 6DQWR 'RPLQJR \ VROLFLWDED YDULDV JUDFLDV \ H[HQ - ciones para su puesta en operación, muy similares a las solicitadas por la Junta de Fomento. En efecto, el 2 de octubre de 1781 compró en Santo Domingo a Isabel Maldonado, viuda de Matías Cordero y vecina de la misma ciudad, a través de su apoderado, don Antonio Mañón de Lara, regidor del Cabildo, ©GRFH FDYDOOHUtDV GH WLHUUD VLWDV HQ YRFD GH 1LJXD VLWXDGDV HQ HO <QJHQLR YLHMRª SRU HO ©SUHFLR \ TXDQWLD GH GRV PLO \ TXDWURFLHQWRV SHVRV GH RFKR UHDOHV GH SODWD FDGD XQRª 131 'LFKR H[SHGLHQWH FRQWy FRQ HO DSR\R GHO &RQVHMR GH ,QGLDV quienes debieron conocer su verdadero propietario que lo era el Marqués de Iranda, quien enviaba a su primo Oryazábal en calidad de administrador. 132 El privilegio, concedido por el rey, adelantó algunas de las medidas que ya habían sido solicitadas por la Junta de hacendados. Al parecer esto coadyuvó D DGHODQWDU HO GLIHULGR H[SHGLHQWH GH IRPHQWR GH 6DQWR 'RPLQJR \ HVWLPXOy a algunos hacendados de la colonia a solicitar al monarca gracias similares. 133 (O SUR\HFWR GH &yGLJR 1HJUR 2WUD SUHRFXSDFLyQ HPHUJHQWH YLQFXODGD DO FLWDGR H[SHGLHQWH IXH HO WHPD del gobierno económico, político y moral de los esclavos. Este tema ya había sido atendido por los hacendados de Santo Domingo, quienes en 1768 to- maron la iniciativa de preparar unas ordenanzas dirigidas a ese objeto. De acuerdo con Lucena Salmoral, dichas ordenanzas contradecían las leyes de Indias pues, entre otras cosas, impedían que los esclavos pudieran comprar su libertad por sí o por otra persona, además de prohibir a los amos manumi- tirlos por voluntad propia sin obtener antes el permiso del gobernador de la

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3