Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
674 La recuperación del siglo XVIII GH (VSDxD \ $PpULFD \ TXH KDUtD SRVLEOH OD H[SRUWDFLyQ GH ORV SURGXFWRV GH OD 3HQtQVXODª 'H DFXHUGR FRQ %XUNKROGHU \ &KDQGOHU HO SODQ VH LQLFLy FRQ )HUQDQGR 9, \ VH LQWHQVLÀFy FRQ &DUORV ,,, TXLHQHV WDPELpQ DVRFLDURQ HO SHQVD - PLHQWR PRGHUQR ³EDVDGR HQ OD REVHUYDFLyQ OD H[SHULHQFLD \ OD UD]yQ FUtWLFD³ al fortalecimiento del Estado. La política reformista metropolitana suponía un mayor intervencionismo estatal, al cual no estaban acostumbrados los sectores poderosos de las regiones afectadas. 106 Desde antes, la Corona tenía muchos motivos para restablecer la autoridad real sobre la colonia: reglamentar su des- envolvimiento económico, plagado de violaciones a las leyes de Real Hacienda, vigilar la frontera con la colonia francesa del oeste de la isla, la persecución GHO WUiÀFR PDUtWLPR LOHJDO SRQLHQGR RUGHQ DO FRUVR GH ORV FULROORV UHGXFLU ORV GpÀFLWV HQ ODV &DMDV 5HDOHV \ GHVGH OXHJR HO IRPHQWR GH OD FRORQLD Por Instrucción general de septiembre de 1754 se mandó al presidente GH OD $XGLHQFLD QRPEUDU XQ ©MXH] VXEGHOHJDGRª SDUD OD GHFODUDFLyQ GH UHD - lengos y su composición, así como para el conocimiento de las causas que se VXVFLWDUDQ D ÀQ GH GDU FXPSOLPLHQWR D GLFKR UHDO PDQGDWR 6LQ HPEDUJR OD reforma de la propiedad se aplicó en Santo Domingo casi al mismo tiempo que la liberalización del comercio. La medida se había retrasado trece años, por efecto de la intervención del Cabildo, que se opuso a su aplicación. En realidad, las órdenes reales para delimitar los ejidos de las poblaciones y rea- OL]DU FRPSRVLFLRQHV GH WLHUUDV H[LVWtDQ GHVGH \ IXHURQ UHLWHUDGDV HQ pero habían sido eludidas o pospuestas por dicha corporación en atención a la pobreza de la colonia. 107 Ots Capdequí consideró que el interés de la Corona QR VH OLPLWDED D XQ PHUR DVXQWR ÀVFDO VLQR TXH HVWDED GLULJLGR D IRPHQWDU OD agricultura de la colonia. Con la aplicación local de la Instrucción se proponía reasignar un recurso clave: la tierra; esto es, redistribuir la tierra para ponerla D SURGXFLU 3RU WDQWR VH WUDWDED GH ©XQD VHJXQGD UHIRUPD DJUDULDª SDUD ODV Indias, como señaló este autor. 108 Requerido su cumplimiento, el entonces presidente y gobernador Manuel Azlor realizó el nombramiento del juez de realengos, que recayó en la persona del oidor Luyando. Desde el punto de vista de la Corona, la composición de tierras era com- plementaria del aumento de población ya que contribuía a elevar su potencial SURGXFWLYR 2WV &DSGHTXt VHxDOy TXH HO ©DPSDUR UHDOª TXH RWRUJDED D ORV SDUWLFXODUHV HO MXH] GH UHDOHQJRV SRU GHOHJDFLyQ UHDO ©LPSOLFDED FRQ UHVSHFWR DO (VWDGR XQD H[SHFWDWLYD GH GRPLQLR VL OD SRVHVLyQ TXH VH DPSDUD VH FXEUH con el hecho del cultivo o de la población —si se trata de hatos de ganado—, GHQWUR GH WUHV PHVHVª 109 se comprende así el atractivo que ejerció en los pe- queños cultivadores y criadores que carecían de títulos. También el Estado se aseguraba de que la tierra asignada se destinara a la producción. No en balde
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3