Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
648 La recuperación del siglo XVIII *XWLpUUH] (VFXGHUR TXH ©HO &RQVHMR UDWLÀFy WRGRV VXV UD]RQDPLHQWRV HQ XQD decisión incomprensible cuando veinticinco años antes se había recomendado OD UHGXFFLyQª (Q UHDOLGDG QR HUD WDQ LQFRPSUHQVLEOH VL VH WRPD HQ FXHQWD OD forma estamental de la sociedad, puesto que la concesión hecha en 1704 auto- rizaba al Cabildo de Santo Domingo en cuanto corporación. En cambio, tiene UD]yQ FXDQGR FRQFOX\H TXH HO GHVDFXHUGR KL]R IUDFDVDU HO SUR\HFWR ©3DUD OD oligarquía capitalina era preferible continuar con las fuentes económicas en vigor que abrir una nueva vía fuera de su control y sin opción a intervenir en la empresa o hacerlo sometiéndose a las reglas impuestas por un capitular o XQ WHUFHURª 47 De nuevo se pospuso una posible solución a la falta de moneda. El largo declive que afectó a la colonia casi hasta la cuarta década del siglo XVIII contrajo la producción de mercancías y provocó que el comercio de 6DQWR 'RPLQJR UHVXOWDUD FUyQLFDPHQWH GHÀFLWDULR (VWR DJUDYy HO SUREOHPD SRU HIHFWR GHO GUHQDMH PRQHWDULR TXH LPSOLFDED HO FUHFLPLHQWR GHO GpÀFLW FR - mercial. La situación fue aún más aguda cuando se amplió el comercio con la vecina colonia francesa. Si bien este daba salida a algunos frutos y satisfacía necesidades urgentes, provocaba continuamente una aguda falta de moneda, que solo se veía aliviada con la llegada del situado y la entrada ocasional de GLQHUR HIHFWLYR TXH DSRUWDEDQ ODV SUHVDV GH ORV FRUVDULRV /D ©VHTXtD PRQHWD - ULDª FRPR OD GHQRPLQD 6LOLp REOLJy D UHDOL]DU SDJRV HQ HVSHFLH \ DO WUXHTXH 48 aunque no se trataba de una economía natural. La escasez de circulante afectaba tanto a la moneda de plata como a la de vellón. En el siglo XVII la mala calidad de la moneda perulera de plata hizo escasear la moneda de vellón. Esto fue un efecto de la llamada ley de *UHVKDP VHJ~Q OD FXDO OD PRQHGD PDOD H[SXOVD D OD EXHQD GH PRGR TXH ORV que tenían moneda de vellón no quisieron entregarla al cambio establecido, y esperaron recibir la disposición que devaluaba dicha moneda de plata pe- rulera como ya se había hecho en los demás reinos de España y América. La moneda que entonces llegaba por concepto del situado era aquella perulera, pero por la circunstancia que se acaba de apuntar en Santo Domingo se la recibía con mayor valor que en otras partes. De hecho, mientras se mantuvo la diferencia de valor en la moneda, las Cajas de Panamá (donde estaban VLWXDGDV WHPSRUDOPHQWH ODV GH 6DQWR 'RPLQJR VH EHQHÀFLDURQ DO HQWUHJDU los situados de Santo Domingo en moneda devaluada. De acuerdo con los informes de mediados del siglo XVII esta diferencia representaba un tercio de su valor. 49 Corría en Santo Domingo, durante el siglo XVIII , por un lado, una variedad de cuños de moneda adulterada, lo que constituyó otro freno al comercio. La falta de moneda y su mala calidad no hacían sino agravarse dado el carácter
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3