Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
634 La recuperación del siglo XVIII H[WUDQMHURV SRU YHQGHU VXV SURGXFWRV HQ OD FRORQLD D FRQVWUXFFLRQHV SDUD OD defensa, así como la gracia de enviar por seis años dos bajeles a las colonias españolas a buscar víveres para Santo Domingo. En cuanto a infraestructuras para la defensa, se realizaron nuevas cons- trucciones militares, además del cierre de la muralla de la ciudad capital bajo la gobernación de Andrés de Robles. 15 La defensa de la colonia tuvo también consecuencias sociales, pues en las ocasiones de ataques eran movilizadas las milicias del interior, formadas por criollos, las cuales fueron decisivas en el rechazo de los enemigos. Dada la escasez de población, estas tropas pronto se ampliaron a los sectores mestizos propietarios o arrendatarios de pequeños pre- dios, y aun se crearon milicias de pardos y morenos, que incluyeron a hombres libres y esclavos provenientes tanto de las ciudades y villas como de las zonas rurales. Aunque las ocasiones de combate contra los enemigos fueron de gran importancia para mantener la cohesión de la sociedad colonial, cuya pequeña población vivía apartada en unas pocas villas cuyo único puerto de comercio permitido era el de su capital, las contradicciones en su interior mantuvieron vigente la dispersión rural de los habitantes que contrabandeaban para sub- sistir, ya que el comercio legal se había reducido a mínimos inimaginables. Se producía para el autoconsumo, por la falta de esclavos y por la escasez de dine- ro incluso para comercializar los productos al por menor. Tampoco la situación favorecía a los grupos de esclavos alzados y sus descendientes que huían de la esclavitud y de las persecuciones contra sus establecimientos en las montañas. Por todo ello, la sociedad se encontraba envuelta por el empobrecimiento y el DEDQGRQR JHQHUDOHV (OOR H[SOLFD ODV WHQGHQFLDV DXWiUTXLFDV \ DXQ GH GLVJUHJD - ción, las cuales no fueronmás agudas en términos sociales debido a la debilidad GH ODV UHODFLRQHV HVFODYLVWDV HQ HO FRQWH[WR GH OD GHFDGHQFLD HFRQyPLFD GH 6DQWR 'RPLQJR 3RU FRQWUDVWH ODV SUHFDULHGDGHV GHO FRQWH[WR IRU]DURQ HO VXUJLPLHQWR de solidaridades sociales que trascendieron las relaciones esclavistas sin que- brarlas, pues fueron efectivas desde el ámbito de la cultura. En ese panorama, los contrastes económicos entre los siglos XVI y XVII son tan enormes que las cifras salen sobrantes para demostrar el proceso de de- FDGHQFLD GHPRJUiÀFD FRPHUFLDO \ SURGXFWLYD GH OD FRORQLD 3LHUUH &KDXQX quien ha estudiado esas cifras con detalle, da cuenta, en resumen, del proceso general de ambas centurias: En Santo Domingo no hay solamente ralentización de crecimiento, sino decrecimiento. La ruptura no se produce a comienzos del si- glo XVII , sino desde 1540. […] Asistimos al fracaso, una tras otra, en 6DQWR 'RPLQJR GHVSXpV GHO HItPHUR p[LWR GHO RUR GH ODV DFWLYLGDGHV
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