Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
Historia general del pueblo dominicano 567 o solteras pudieran caer en barraganía. Y despejaba la erótica ilícita a una zona restringida y controlada por el Estado y la Iglesia. En el pensamiento medieval el cuerpo tiene partes que son nobles y otras no, y por eso se le reprime. 24 ȱ ȱ ȱȱȱȱ ęȱȱ - miento misógino y esto se debe a que se interpreta su cuerpo como sucio por ȱǯȱ ȱȱȱęȱȱàǯȱ ȱȱȱȱ ęȱ¢ȱ£ȱȱȱȱȱȱǯȱ ȱàȱȱȱȱ en la colonia se sustenta en esa ideología del control del cuerpo. En la legislación castellana los esclavos y esclavas, los indios, hombres y mujeres presentan por sí mismos la condición servil, a causa de sus dife- rencias intelectuales, costumbres incivilizadas y la imperfección del cuerpo. ȱȱȱȱȱȱȱȱȱȱęȱȱȱ a ejercer su dominio. La evangelización y la conversión al cristianismo eran la clave para asimilarlos como humanos, es decir, dotarlos de cultura y, por consiguiente, de algún tipo de derecho que los diferencie de la animalidad. En este orden ser mujer, judío, indio o esclavo, a pesar de la conversión al cristianismo, excluye de las dignidades civiles y eclesiásticas que claramente exigen limpieza de sangre, nobleza y una distinción sexual y de género: la masculinidad. Desde esta perspectiva, al cuerpo hay que controlarlo, disci- ǰȱ ȱ ¢ȱ ȱ ȱ ǯȱ ȱ ·ȱ ȱ ȱ ȱ ę¤ȱȱȱȱȱȱȱȱǯȱ ȱȱ·ȱ¤ȱ - tualizada por el cristianismo y el control sobre el cuerpo femenino. La ideología del cristianismo se convierte en un brazo del Estado. Las leyes coloniales reprimen el cuerpo de los hombres y las mujeres, por lo que el orden, lejos de estar supeditado solo al control de la fuerza de trabajo como base de la materialidad, es también un centro de diferenciación social. El cuerpo estará marcado por las clases y lo étnico, esto es, no será lo mismo el cuerpo del esclavo que el del hombre libre o de las mujeres; o por igual hay di- ferencia con el cuerpo de un religioso. Sobre uno y otro cuerpo se impondrán ęǰȱȱȱǯȱ ȱȱȱȱȱȱȱ¤ȱȱȱ el respeto que emana de su condición de clase. ȱȱ ȱ ěǰȱȱȱǰȱȱÇȱȱȱȱ el cuerpo y, por el otro, ensalza la encarnación de Dios en el cuerpo de Cristo y ȱȱȱȱǯȱ ȱÇȱęȱȱȱ entre lo puro e impuro, lo débil y lo fuerte. La encarnación del Dios cristiano solo puede darse en un cuerpo impoluto por la virginidad y el bautismo. El arcángel Gabriel, con su encargo divino, vertió sobre la Virgen María el semen divino, pero este por su calidad de inmaterialidad no tocó el cuerpo de la joven.
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