Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
Historia general del pueblo dominicano 541 la realidad un perjuicio de mucha consideración, el cual, con otros gravísimos, viene de la propia estensión de sus Posesiones. 60 5HÀULpQGRVH D ODV UHVHV DO]DGDV HQ ORV DOUHGHGRUHV GHO KDWR HVWH DXWRU SRQ - GHUD OD GLÀFXOWDG TXH HQWUDxD VX FD]D ~QLFR PRGR GH UHFXSHUDUODV \ VDFDUOHV utilidad por parte del hatero, y el poco provecho que recibe el propietario de WHQHU UHVHV WDQ GLVSHUVDV HQ JUDQGHV H[WHQVLRQHV SRU OD GLÀFXOWDG \ HO ULHVJR de la búsqueda, como por la separación o alejamiento que disminuye la posi- bilidad de multiplicación del ganado, además de favorecer la proliferación de enfermedades que provocan la muerte de los animales. A propósito de lo cual propone remediar estos males con la crianza bajo cerca, pues de este modo el hatero o montero pondría más cuidado y tendría el provecho de productos. < OR PiV LPSRUWDQWH GHO JDQDGR H[WUDYDJDQWH \ PRQWDUD] R EUDYtR GRV clases o tipos de ganado que están lo más alejado de los corrales, en las mon- WHUtDV QR VDFD QLQJ~Q SURYHFKR ©SRUTXH QL VH VDEH OR TXH SURGXFH QL WLHQH a la verdad otro dueño que el primero que le mate en su montería o en la DJHQDª 61 Propone por tanto reducir el tamaño de las propiedades, mediante la agregación de los diferentes tipos de ganado en uno solo, el corralero o PDQVR \ GH HVWD PDQHUD ©VH FLHUUHQ R HVWUHFKH ORV WHUUHQRV FRQ ORV SODQWtRV GH IUXWRVª TXH GHEtDQ GHGLFDUVH D OD DJULFXOWXUD /DV ©PRQWDUDFHV R EUDYtDV >«@ TXH YLYHQ HQ OR PiV UHWLUDGR GH ORV montes y bosques, que apenas ver un hombre a pie o a caballo, dan a huir y se internan de suerte que solo puede detenerlas el ladrido y fuerza de los perros, lidian con ellas y las entretienen mientras llega el montero o cazador, con quien embiste el animal enfurecido, al TXDO HVSHUD FXHUSR D FXHUSR FRQ OD ODQ]Dª 62 En cuanto a las cualidades de los monteros, primero se reconocen sus aportes a la defensa de la colonia, su conocimiento íntimo de la naturaleza, caminos, distancias, todo lo que ya era fama. No obstante ello, los cuestio- QDPLHQWRV D OD H[LVWHQFLD GH ORV PRQWHURV GH YLGD WUDVKXPDQWH \ OD QHFH - sidad de su reforma estaban a la orden del día. El racionero de la Catedral ilustró la doble apreciación que recayó sobre esos pobladores rurales. Por una parte, al hablar del trabajo de dichos monteros en la caza del abundante ganado cimarrón se les presenta como personas esforzadas y capaces de una actividad productiva, ya que de otra forma no era aprovechable tanta corambre y carne, las cuales podrían ser decisivas en momentos de aguda escasez como la que se vivía entonces. Pero además, estos eran prácticos
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