Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
538 0RQWHUtDV \ FDPSHVLQRV PRQWHURV ordenada por la Real Instrucciónde 1754, asignada al juez de la Real Audiencia, Ruperto Vicente de Luyando, los sectores dominantes consiguieron aplazar los planes de reforma de la propiedad de la Corona. 53 Los miembros de di- cha corporación dirigieron a la corte sus propias ideas de fomento a través GH XQ PHPRULDO TXH IXH UHPLWLGR SRU HO JREHUQDGRU 0DQXHO $]ORU D ÀQHV GH HQ HO TXH VHxDODEDQ OD ©IDOWD GH QHJURVª FRPR OD FDXVD SULQFLSDO GH ORV HVFDVRV IUXWRV GH VXV FRVHFKDV \ HQYtRV D OD PHWUySROL $ ÀQHV GH se recibió en Santo Domingo una Real Cédula encargando al gobernador de 6DQWR 'RPLQJR ©GLVSRQJD HQ DTXHOOD FLXGDG VH IRUPH XQD -XQWD > @ SDUD tratar y hacer un plan para el mayor fomento de las cosechas de añil, cacao \ GHPiV IUXWRV TXH SURGX]FD DTXHOOD ,VODª 54 Las conclusiones de la Junta de Hacendados fueron remitidas al Rey en 1772 por el gobernador Joseph 6RODQR VXFHVRU GH $]ORU 9DULRV SXQWRV UHWRPDEDQ ORV FULWHULRV H[SXHVWRV en el memorial de 1767. Haciendo un nuevo planteamiento, los hacendados FLWDURQ H[SOtFLWDPHQWH ORV PRGRV GH YLGD GH GLFKRV SREODGRUHV UXUDOHV FRPR inconvenientes para el buen desenvolvimiento y fomento de la colonia y pre- sentaron una propuesta de solución: Que los monteros, esto es, los hombres que por vivir de la caza, vi- ven dispersos y otros vagos se reúnan en pueblos, estableciéndolos a H[SHQVDV GH OD 5HDO +DFLHQGD FRPR OD SLHGDG GH 9XHVWUD 0DJHVWDG DX[LOLD D ODV IDPLOLDV TXH HPEtD GH ODV <VODV &DQDULDV \D VHD DJUH - gando algunos a los bien situados para la salud en tierras fructíferas y proporcionados lugares, para el más fácil y menos costoso trans- porte a la capital de sus frutos sobrantes, o en otros fundados de nuevo en parages de estas conveniencias, y con vecinos blancos y ODEUDGRUHV TXH GHQ H[HPSOR GH VRFLDEOHV FRVWXPEUHV \ GH DSOLFDFLyQ a la agricultura, a aquellos nacidos y criados en la desidia y barbarie, y se pongan al cargo de capitanes-pobladores, puestos por el gover- nador con el sueldo de quatrocientos pesos anuales y quádruplo de las tierras que se den a vn vecino con las demás gracias del agrado de Vuestra Magestad. 55 Como se ve, los ojos de la Junta de Hacendados estaban puestos sobre los PRQWHURV (Q FRQWHVWDFLyQ D HVWD SURSRVLFLyQ HO ÀVFDO GHO &RQVHMR GH ,QGLDV José Pablo de Agüero, quien había desempeñado años atrás esa misma fun- FLyQ HQ OD 5HDO $XGLHQFLD GH 6DQWR 'RPLQJR H[SXVR XQ FULWHULR GLVWLQWR \ subrayó en su argumentación:
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