Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
530 0RQWHUtDV \ FDPSHVLQRV PRQWHURV EHQHÀFLRV D OD +DFLHQGD 5HDO /D UHJXODUL]DFLyQ VH SODQWHDED FRPR XQ UHPH - dio a la escasez de ganado que resultaba del intenso comercio desarrollado con la colonia vecina. Sin embargo, las ventajas de esta integración fueron más IDYRUDEOHV DO VHFWRU KDWHUR TXH D ORV PRQWHURV TXLHQHV SUHÀULHURQ FRQWLQXDU en su modo de vida arcaico, de mera subsistencia, refractario al mercado y a las directrices del Estado colonial. 6LVWHPD GH H[SORWDFLyQ PHUFDQWLO \ PRQWHUtDV /D PRQWHUtD FRPR WLSR GH DFWLYLGDG DEVRUEtD OD SREODFLyQ ÁRWDQWH GH ODV zonas rurales que se liberaba de la esclavitud por diversas vías. No obstante, en el siglo XVIII , el nivel de comercialización que alcanzaron las reses vivas sobre los cueros, así como los conatos de proyectos de desarrollo de la agri- cultura comercial y la plantación esclavista, supusieron un incremento de la presión sobre las monterías y la presencia de los campesinos monteros, que VH WUDGXMR HQ QXHYRV FRQÁLFWRV VRFLDOHV \ FRQFOX\y FRQ OD LQFULPLQDFLyQ GH este modo de vida. A grandes rasgos se propone en este acápite un esquema de desarrollo con los vacíos que aún no han suplido las investigaciones, pues faltan estudios más detallados. Durante este período la montería desempeñó un importante papel junto DO KDWR JDQDGHUR HO WLSR GH KDFLHQGD DJURSHFXDULD PiV H[WHQGLGD HQ HO SDtV sobre todo como mecanismo idóneo para el sostenimiento del sector hatero menos favorecido por el comercio fronterizo, el cual estuvo controlado por sectores poderosos de Santo Domingo y a nivel regional junto a la burocracia FRORQLDO UHVLGHQWH HQ OD FDSLWDO FRDOLJDGRV HQ HO WUiÀFR GH JDQDGR KDFLD OD colonia francesa, entre otros negocios. 43 Desde antes de mediar el siglo XVIII hateros y monteros dan muestras GH TXH VH FRPLHQ]D D UDFLRQDOL]DU OD FD]D (VWR VLJQLÀFD TXH OD PRQWHUtD HV sometida a cierto sistema, por más que el predominio de la crianza libre, FRPR JDQDGHUtD H[WHQGLGD VXSRQtD PpWRGRV SRFR ULJXURVRV /D DSDULFLyQ D partir de los años 30 de dicha centuria, de acuerdos formales notariados, ante los alcaldes de Bayaguana y El Seibo, para poner reglas entre las partes que tienen derechos de uso sobre las monterías, quiere decir que ya se sentían los efectos de la fuerte demanda de ganado vacuno de la colonia francesa. Este comercio hacía presión sobre la cabaña ganadera y los hateros y dueños de monterías de las zonas más alejadas de la frontera debieron cargar con buena parte del sistema de pesas con el que se abastecía la capital de la colonia. Los DQLPDOHV TXH VH FULDEDQ GHQWUR GH ODV PRQWHUtDV HUDQ FRQVLGHUDGRV H[WUDYD - gantes, bravío o ganado orejano, ya que deambulaban sin marca por el monte;
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