Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 529 (Q WRGD OD FRORQLD HO DSUHPLR FRQWUD OD H[LVWHQFLD GH PRQWHUtDV IXH LQFUH - mentándose durante el siglo XVIII VH ODV GHVWUXtD SULPHUR SDUD H[WHQGHU ORV hatos conforme crecía el comercio de ganado con la vecina colonia de Saint- Domingue y, después, para el establecimiento de estancias agrícolas. Como contrapartida los monteros vieron amenazado su modo de vida. La práctica de la montería que formaba parte de su cotidianidad de pronto fue vista como un vicio que hacía daño a la sociedad; ellos mismos fueron tachados de holgazanes, ladrones, viciosos, etc. Para los monteros la vida diaria se vio asediada por estas querellas que apenas lograban ocultar el voraz apetito de tierras de los sectores dominantes. En efecto, como ya se indicó arriba, el terremoto de 1751 destruyó Azua y dispersó a los monteros afectados, dejando libres los terrenos al Cabildo \ ORV JUDQGHV KDWHURV &RPR VHxDOD +HUQiQGH] *RQ]iOH] ©(O LQIRUPH FUtWLFR GH ORV YHFLQRV GH $]XD \D KDEOD DO UHVSHFWR HQ GH TXH SRU ´GLFKD PXGDGDµ se han desperdigado tanto que se han levantado dos pueblos, los de San Juan y 1HLED ´HQ GRQGH QRV YHQtDQ QXHVWUD PDQWHQFLyQµª 42 De una o de otra forma, el resultado muestra que el derecho consuetudi- nario fue cediendo ante las ideas utilitaristas de los nuevos funcionarios ilus- trados de la Corona y de los sectores dominantes locales. Los propietarios y hacendados criollos que ocupaban los puestos de mando en los cabildos de la colonia convirtieron sus querellas contra la plebe en argumentos utilitarios. En OR TXH WRFD D OD FRQGLFLyQ GH ORV SREODGRUHV UXUDOHV SREUHV IXHURQ LGHQWLÀFDGRV FRPR ©QHJURV \ PXODWRV OLEUHVª TXH YLYHQ HQ HO FDPSR ©HVSDUFLGRV DTXt \ DOOiª ©ORV PRQWHURV >«@ QDFLGRV \ FULDGRV HQ OD GHVLGLD \ EDUEDULHª /RV FXDOHV IXHURQ H[FOXLGRV R PDUJLQDOL]DGRV SRFR D SRFR GHQWUR GH OD HVWUXFWXUD VRFLDO GH OD FRORQLD D ÀQ GH SUHVHQWDUORV FRPR XQ SHOLJUR FUHFLHQWH SDUD HO RUGHQ FRORQLDO Se requería por tanto reducirlos y controlarlos, para de esa manera obligarles al trabajo o transformarlos en personas útiles y productivas. El plan que suponía HO FRQMXQWR GH HVWDV WDUHDV VH IXH HVSHFLÀFDQGR HQ HO WUDQVFXUVR GH OD VHJXQGD mitad del citado siglo y formó parte de los consensos más consistentes entre au- toridades coloniales y sectores dominantes de la colonia. Sobre este consenso se apoyaron diversos proyectos de reordenamiento social y fomento de la colonia. I NTERESES ECONÓMICOS , CONFLICTOS Y PRESIÓN SOCIAL EN EL SIGLO XVIII Después del primer cuarto de este siglo se planteó la incorporación de las monterías a los circuitos comerciales interiores de la colonia que dejaban

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