Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 523 hostigados para que abandonaran el ejido de la villa en la que realizaban sus monterías. Lo que primó entre los monteros fue la memoria de las concesio- nes originales a todos los vecinos de la isla para que las monterías de puercos fuesen comunes y libres, sin vedamiento. En el caso de las tierras ejidales de Azua, durante la primera mitad del siglo XVIII , estas fueron objeto de presiones por parte de los dueños del hato de Santa Bárbara quienes pretendían que dichas tierras pertenecían a su pro- piedad. En la cuarta década de esta centuria la importancia económica de los hatos de la región estaba en la cúspide, ya que en este período crecía con rapidez el comercio de ganado en pie con la colonia francesa vecina. Por esta UD]yQ QR HUD GH H[WUDxDU TXH ORV LQWHUHVHV HFRQyPLFRV OLJDGRV DO FRPHUFLR ganadero con los franceses vulneraran el derecho consuetudinario de los ve- cinos de Azua, quienes para las fechas de este pleito vivían en gran parte de la montería. 34 $SDUWLU GHO H[SHGLHQWH VHJXLGR HQ OD DOFDOGtD \ OXHJR HQ OD 5HDO $XGLHQFLD podemos establecer lo que fue la lucha de los habitantes de Azua, quienes de- fendían sus monterías para la sobrevivencia, contra los propietarios de hatos cercanos (como el de Santa Bárbara), 35 aliados más adelante a las autoridades del Cabildo, quienes estaban interesados en apropiarse el ejido de la villa para ampliar sus hatos y negocios de ganado con la vecina colonia francesa. 'XUDQWH HO ODUJR SOHLWR TXH VH H[WHQGLy SRU PiV GH XQD GpFDGD \ WHUPLQy FRQ el despojo de los monteros vecinos de Azua, todavía esta villa era reconoci- da como el centro de poder en la región suroeste, ya que había sido la más occidental de la colonia, tras las Devastaciones de inicios del siglo XVII , y su jurisdicción alcanzaba a los valles de San Juan y el de Neiba. Sin embargo, los inicios de la colonización de la frontera provocaron reor- denamientos poblacionales y territoriales que afectaron la vida de esta villa y VX MXULVGLFFLyQ (Q SRFR WLHPSR VH GHÀQLHURQ LQWHUHVHV HQ WRUQR DO FRPHUFLR FRQ OD FRORQLD YHFLQD TXH VH DÀQFDQ HQ ODV QXHYDV IXQGDFLRQHV \ PRYLPLHQ - tos poblacionales en la raya o frontera. Hernández González ha estudiado la región y el caso particular del que resultó inquietada Azua en 1721 por la presencia de un nuevo gobernador de armas de la villa, que lo era además de Hincha y Bánica. 36 El capitán Francisco Mieses, quien venía en calidad de interino, fue recibido por los alcaldes pero fue desairado por los cargos mi- litares, jefes de las milicias de la villa, formándose en lugar del recibimiento ©XQ WXPXOWR GH PiV GH KRPEUHVª (O FDSLWiQ JHQHUDO \ JREHUQDGRU GH la colonia, Constanzo Ramírez, quien en ese momento enfrentaba una grave crisis en la villa de Santiago y también estaba a la mira de rumores sobre una posible incursión de los franceses, 37 viendo el peligro de otra crisis, reaccionó

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