Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 515 YDFD FLPDUURQHV TXH OXHJR VH VDFULÀFDED \ GHVROODED FRQ HO FXFKLOOR PHGLD - luna. Los cueros eran curados de forma temporal con cenizas, bija y naranjas agrias, con lo que duraban hasta que eran transportados a los almacenes de los hateros o los comerciantes, si fuera el caso, quienes los pagaban en espe- cie, con otras mercancías que necesitaban los monteros, o a cambio de los EHQHÀFLRV GH SRGHU PRQWHDU DSURYHFKDU HO JDQDGR GH FHUGD \ WHQHU FRQXFRV HQ ORV WHUUHQRV GH VXV SURSLHGDGHV 3RU HVR VH H[SOLFD TXH HQ OD LPDJHQ GH Rodríguez Demorizi el montero no es más que el peón o siervo del hatero: El montero, poco menos que siervo del hatero, no era el campesino dedicado al cultivo de la tierra, sino el que, semidesnudo, machete en mano y con su abigarrada traílla de perros amaestrados, andaba a pie por el hato, por la montería, entre las breñas, tras las reses mon- taraces; hombre de valor que había de enfrentarse al toro salvaje de cuernos acerados y al terrible verraco de agudos y cortantes colmillos, curvas navajas que le sobresalían a ambos lados del destructor hocico. Hombre también de sobriedad pasmosa, que andaba todo un día en pos de la caza espantadiza con solo el sorbo del café mañanero. 8 Seminómadas, esos hombres y mujeres, los monteros, desechados por las relaciones de producción mercantiles, se constituyeron poco a poco en grupos GH FRPXQLGDGHV DXWRVXÀFLHQWHV 6H PRYtDQ HQ SHTXHxRV Q~FOHRV VLHPSUH GH PDQHUD GLVSHUVD HQ VXV MRUQDGDV WUDVKXPDQWHV FXEUtDQ JUDQGHV H[WHQ - siones de terreno para satisfacer sus necesidades de alimentación, vestido e intercambios con los pobladores circunvecinos. Es así como en períodos de SREUH]D \ FULVLV FRPHUFLDO OD PRQWHUtD SRGtD H[SDQGLUVH FRPR PRGR GH YLGD SXHVWR TXH VH EDVD HQ XQD ©HFRQRPtD QDWXUDOª GH DXWRVXEVLVWHQFLD FHQWUDGD en valores de uso. 9 'HVGH ÀQDOHV GHO VLJOR XVI esta era una actividad de gente pobre de las zonas rurales que hacía vida independiente de los hatos, aunque ocasional- mente trabajase para los hateros o señores de ganado propietarios de grandes H[WHQVLRQHV GH WHUUHQRV UDVJR TXH VH SURORQJDUi KDVWD GHVSXpV GH ÀQDOL]DGD la colonia. 10 9LVLWD D XQ FDVHUtR GH PRQWHURV Daniel Lescallier, ingeniero militar francés que recorrió durante cuatro meses la colonia de Santo Domingo en 1764, abunda en descripciones de la na- WXUDOH]D \ HO SDLVDMH GRPLQLFDQRV TXH FRQVLGHUDED GH XQD ©VROHGDGPDMHVWXRVD

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