Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 505 hacia delante, agregados ambos determinantes, puede visualizarse como un primer capítulo de la contraposición entre el norte y el sur, entre el Yaque y el Ozama o entre Santiago y Santo Domingo, que constituiría una de las agendas del proceso histórico del siglo XIX . /RV FRQWRUQRV GH GLVWULEXFLyQ HVSDFLDO HVWDEDQ GHÀQLGRV \D GHVGH ORV DO - bores del siglo XVIII , tras la estabilización de la frontera y la reorganización de ORV ÁXMRV GH PHUFDGR (Q DGHODQWH VH LUtDQ VHQWDQGR ODV EDVHV GH FRPSDFWDFLR - nes regionales incipientes. De manera paulatina, en primer término, se fueron SHUÀODQGR FRPSRQHQWHV GLIHUHQFLDGRV HQWUH HO VXU \ HO QRUWH D SDUWLU GH OD EDUUHUD TXH WUD]D OD FRUGLOOHUD &HQWUDO \ ORV ÁXMRV GH ORV PHUFDGRV GH JDQDGR por zonas de llanura. La estructuración del espacio regional del norte se fue produciendo al margen del centro, con dirección a la porción septentrional de la colonia francesa, la más rica. Al igual que todas las subsiguientes intentonas regionalistas del siglo XIX , la primera en 1805 y la última en 1879, el antecedente de 1720-1721 fracasó. Los rebeldes no lograron torcer el brazo a las autoridades centrales, que sos- tuvieron, aunque fuera solo de manera nominal, el principio de la prohibición GHO WUiÀFR IURQWHUL]R Esta rebelión fue ponderada como un serio peligro, puesto que estuvo al borde de abrir la guerra civil. En consecuencia, procedía efectuar un giro a IDYRU GH XQD FRH[LVWHQFLD FRQ ORV YHFLQRV GH WRGD OD FRORQLD \D HQWRQFHV UH - clamado por funcionarios de la Audiencia, el Cabildo y una parte del aparato eclesiástico. 64 En tal tesitura, las autoridades comprendieron que debían autorizar la ocupación estable del territorio despoblado en 1605 entre Santiago y el río Dajabón. Permitir el comercio con los franceses fue la opción frente a la posi- ELOLGDG GH TXH HVWRV FRQVXPDUDQ VX VXHxR GH H[SXOVDU D ORV GRPLQLFDQRV GH VX WLHUUD (VWR VH H[SUHVy HQ OD DXWRUL]DFLyQ GH IXQGDU KDWRV \ PiV D~Q HQ la disposición de erigir ciudades, materializada en años siguientes en Puerto Plata, Dajabón y Monte Cristi. 'H SRU Vt HO ÁXMR PLJUDWRULR KDFLD HO RHVWH SURSLQDED XQ QXHYR JROSH al monopolio comercial. No tomó mucho tiempo, como acaba de verse, para que se hicieran las primeras autorizaciones de ventas de ganado a los fran- FHVHV SRU PRWLYRV DOHDWRULRV SHUR TXH IXHURQ PRGLÀFDQGR ORV PHFDQLVPRV en que se desenvolvían los intercambios económicos entre las dos colonias. Atenuadas tales restricciones, Santo Domingo pudo entrar en una coyuntura de crecimiento una década después de la rebelión. 65 A la postre, con motivo de ORV SDFWRV HQWUH ©OD IDPLOLDª UHLQDQWH HQ ODV GRV PHWUySROLV VH RWRUJy SHUPL - sión al comercio fronterizo legalizado. 66 Se trató de una medida irreversible,

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