Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 503 Temerosas de las consecuencias, las autoridades se vieron forzadas a UHQXQFLDU D SHUVHJXLU FRPR DQWHV HO WUiÀFR IURQWHUL]R SDUD SDVDU D SRQHUOR DO servicio de sus intereses. Los oidores ganaron ascendiente ante la monarquía, en correspondencia con el descrédito de Constanzo. Como parte de ello, el oidor Aguirre, encargado del caso, mediante arrestos a los paniaguados de &RQVWDQ]R FRPR 0LQLHO WHUPLQy GH LQÁLJLU XQ JROSH LUUHSDUDEOH DO VLVWHPD H[WUDRUGLQDULR GH H[WRUVLyQ IURQWHUL]D 'H HVWD PDQHUD TXHGDEDQ FRQMXUDGDV algunas de las causas que habían dado lugar a la rebelión. El proceso de apa- ciguamiento culminó en cierta manera con la persecución a que sometió el licenciado Aguirre a los dirigentes de la plebe que mantuvieron el debate con el núcleo acaudillado por Gerardino. Nueve líderes plebeyos que se habían distinguido en los tumultos de Veladero fueron encarcelados y procesados, lo que contribuyó a paralizar una subsiguiente agenda de protestas. Presos los cuatro capitanes y los principales líderes plebeyos, quedó un vacío de di- rigencia que se agregó a la desaparición de la causa mayor del movimiento popular activo. $XQTXH IUDFDVy HQ VXV REMHWLYRV GH IRU]DU XQD GHVDXWRUL]DFLyQ H[SUHVD de las acciones de Constanzo y no pudo lograr la anulación formal de las prohibiciones monopólicas, la movilización de Santiago surtió un conjunto de efectos en el funcionamiento de la colonia durante las décadas siguientes. Se la puede catalogar, por tanto, como el acontecimiento más importante de la primera mitad del siglo XVIII . Se aprecia que, en el largo plazo, la Rebelión de los Capitanes marcó el inicio de un giro en varios planos. $XQTXH QR VH FRQVLJQDUD WD[DWLYDPHQWH WUDV ORV DFRQWHFLPLHQWRV GH 1721 la superioridad metropolitana tuvo que aceptar como hecho consumado que el contrabando era imprescindible para la supervivencia de la colonia. Mantuvieron el comportamiento de Constanzo para lucrarse de él; pero, en vez de acudir a persecuciones constantes, buscaron procedimientos para que FRQWLQXDUD ÁX\HQGR VLQ TXH RFDVLRQDUD FRQÁLFWRV PD\RUHV $XQTXH VHJXtD prohibido el comercio fronterizo, por momentos se cobraban impuestos for- PDOHV MXVWLÀFDGRV SRU SHUPLVLRQHV WHPSRUDOHV 59 El monto del soborno del TXH VH VLJXLHURQ EHQHÀFLDQGR ORV PDQGRV GH 6DQWR 'RPLQJR VH UHGXMR D ÀQ de hacerlo tolerable. En determinadas condiciones, más adelante, con el sub- terfugio de condiciones especiales, sobre todo de guerra contra Inglaterra, se KLFLHURQ H[FHSFLRQHV D ODV SURKLELFLRQHV 60 De manera paulatina, el comercio entre las dos colonias se fue regularizando sin mayores obstáculos efectivos. En la implantación de tal modus vivendi , que contaba con el apoyo de todos los actores del país, intervino la consolidación de la cooperación entre las dos PRQDUTXtDV $ OD SRVWUH FRPR OR SRQH GH PDQLÀHVWR *XWLpUUH] (VFXGHUR HO

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