Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 501 Gerardino, para lo que se convocó una nueva asamblea al otro día, 20 de octu- EUH (Q HVWD RFDVLyQ HO UHSXGLR VH H[WHQGLy D ORV FDSLWDQHV 2UWHJD \ 3LFKDUGR considerados enemigos de la plebe. De nuevo se planteó la marcha hacia la ciudad, pero, al no producirse, dejó el movimiento en una situación de estancamiento. A pesar del desafío que entrañó la protesta, no fue seguida de una repre- sión de amplios alcances, aunque algunos de los promotores fueron detenidos tiempo después. El 21 de octubre, presionado por los regidores del Cabildo, Gerardino se vio forzado a emitir un bando en el que ofrecía perdón a los manifestantes de Veladero. Tal vez debido a que el debate de Veladero había quedado en tablas, el descontento no cedía. Meses después, en los días de Semana Santa de 1722, el teniente de gobernador Gerardino convocó a la formación de las milicias para pasar revista. La gran mayoría de los integrantes de las compañías, incluida la de Francisco Remigio Pichardo, se negaron a acatar la orden, con lo que violentaban la disciplina. Aducían de nuevo que Gerardino era un enconado HQHPLJR GH OD SOHEH DFXVDFLyQ TXH H[WHQGtDQ SRU LJXDO D -XDQ 2UWHJD )UDQFR capitán de una de las compañías y alcalde ordinario. 56 Los plebeyos insumisos se congregaron en la plaza central en son desa- ÀDQWH *HUDUGLQR GLVSXVR TXH ORV PLOLFLDQRV TXH DFDWDEDQ HO PDQGR GH -RVp Gabriel Ortega y Francisco Remigio Pichardo acordonaran las bocacalles de la SOD]D FRQ HO ÀQ GH HPEHVWLU D ORV GHVFRQWHQWRV $QVLRVR GH DSODVWDU D OD SOHEH de una vez por todas, estaba preparado para el derramamiento de sangre. De nuevo, los regidores del Cabildo y otros nobles moderados tomaron cartas en el asunto. A pesar de ser un declarado partidario de la reivindicación de la plebe y estar malquistado con su sobrino Gerardino y otros integrantes de la camarilla dirigente, el capitán Leonardo Almonte trató infructuosamente de convencer a los hombres de su compañía de que acataran la orden de ponerse en formación, pero él y otros lograron que los granaderos de Ortega, los más beligerantes contra la plebe, desistieran de atacar. Con todo, la situación que- Gy HQ H[WUHPR WHQVD Dos días después, mientras un nutrido contingente de plebeyos realiza- ba una limpieza rutinaria de la Sabana del Ejido, que daba a los barrancos del Yaque, paso obligado para entrar a la ciudad por uno de los caminos, se supo que los milicianos de Ortega y Pichardo se habían puesto en formación. Estaban de nuevo listos a atacar a los plebeyos que realizaban la variante de corvée DMHQRV D OR TXH VH WUDPDED $UJX\HURQ HO SUHWH[WR GH TXH ORV FRQJUHJD - dos en el trabajo habían tramado dar muerte a Gerardino como paso previo SDUD KDFHUVH GHO FRQWURO GH OD FLXGDG /RV SOHEH\RV H[LJLHURQ D ORV LQWHJUDQWHV

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