Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

500 5HEHOLyQ GH ORV FDSLWDQHV XQ PRYLPLHQWR SRSXODU HQ XQ HVSDFLR ORFDO Al parecer los plebeyos santiagueros encontraron simpatía en el Cabildo de Santo Domingo a causa de la animadversión casi universal contra Constanzo en toda la isla. Gran parte del clero mostraba apoyo no disimulado a los capitanes presos. El arzobispo en persona asumió la defensa de los pre- sos ante instancias metropolitanas y la Compañía de Jesús tomó una postura de repulsa abierta de lo que había acontecido. De igual manera, una porción de la nobleza santiaguera se orientó a sostener la protesta de los plebeyos. Leonardo Almonte, conspicuo inte- grante de la nobleza, quien aceptó quedar como capitán de una de las com- pañías de milicias, asumió la tarea de defender a los presos ante los medios dirigentes de Santo Domingo. Esta actitud daba cuenta del descontento del linaje Almonte, que comprendía a un segundo capitán y otros elevados cargos, con la situación creada, en especial la renovación de las depreda- ciones y abusos por parte de Gerardino y secuaces. Tal malestar dentro del UDQJR GH OD QREOH]D IRUPy SDUWH GH OD H[DFHUEDFLyQ GH OD SURWHVWD FRQWUD Constanzo, sometido a cuestionamiento por doquier, con conatos de violen- cia, como en ocasión de un motín de esclavos que se negaban a ser devueltos a Saint-Domingue. 54 7XPXOWRV HQ 9HODGHUR \ GXUDQWH OD 6HPDQD 6DQWD Con motivo de la llegada de una carta del Cabildo de Santo Domingo a la plebe de Santiago, el Cabildo de esta ciudad convocó un cabildo abierto al que podía asistir toda la población. Esto traslucía una distancia hacia Gerardino de la generalidad de la nobleza, que controlaba el organismo, no obstante ser algunos de sus integrantes familiares del teniente de gobernador. Casi todos los plebeyos se encontraban en ese momento trabajando en el campo, por lo que días después, el 19 de octubre, cientos de ellos se congregaron en HO SDUDMH 9HODGHUR SUy[LPR D OD FLXGDG 'H QXHYR HQ GLVSRVLFLyQ DOWLYD VH elevó una sonada protesta contra el mantenimiento en prisión de los cuatro capitanes. Los manifestantes estaban en ánimo de marchar hacia la ciudad para hacer saber que únicamente reconocían como su jefe a Santiago Morel. 55 En la manifestación los adalides de la plebe confrontaron a los dignatarios presentes, como el sargento mayor Pichardo Vinuesa. Varios oradores to- maron la representación popular contra los integrantes de la nobleza que se encontraban en el mando de la ciudad y renovaron la demanda de que Gerardino fuese removido. Los jefes municipales ahí presentes, embargados de temor y duplici- GDG VROLFLWDURQ D OD SOHEH TXH H[SXVLHUD ODV UD]RQHV GHO FXHVWLRQDPLHQWR D

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