Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

498 5HEHOLyQ GH ORV FDSLWDQHV XQ PRYLPLHQWR SRSXODU HQ XQ HVSDFLR ORFDO Como parte del tinglado dispuesto, López Morla alertó a las milicias de La Vega y Cotuí, comandadas por el teniente coronel Pedro Campuzano Polanco, integrante de una de las familias más poderosas de la colonia, a que estuvieran listas para marchar sobre Santiago. Con todo, el maestre de campo se sentía inseguro, temeroso de que la plebe santiaguera se congregara para rescatar a sus líderes, por lo que dispuso el envío inmediato de los capitanes arrestados hacia Santo Domingo, acom- pañados de una fuerte custodia de los veganos que había hecho venir con urgencia para montar un dispositivo represivo contra la plebe. Tenía razón, ya que en los medios de la plebe se ponderó la posibilidad de liberar a sus líderes. A última hora, prestos los milicianos para el combate, fueron aplaca- dos por el sacerdote José Morel de Santa Cruz, quien había recibido la noticia de que sus hermanos Santiago y Juan estaban custodiados por unos sicarios PH[LFDQRV DO VHUYLFLR GH &RQVWDQ]R GHQRPLQDGRV /RV *XDFKLQDQJRV FRQ orden de ejecutar a los presos en caso de que se les quisiera liberar. De nuevo fue la reticencia de la propia familia Morel que evitó la acción de la plebe y el VXEVLJXLHQWH GHVERUGDPLHQWR GHO FRQÁLFWR Aun así, tan inseguro seguía sintiéndose López Morla ante una even- tual insurgencia de la plebe que, de inmediato, solicitó a Constanzo el en- vío de cien soldados adicionales del presidio para garantizar la estabilidad. Lúcidamente, López Morla proclamó un bando, al día siguiente del arresto de los capitanes, en el que daba garantías a nobles y plebeyos de que nadie sería procesado por haber apoyado la rebelión. Dio muestra de consistencia al rei- terar seguridades a los nobles de que sus intereses serían tomados en cuenta. (Q XQ H[WHQVR PHPRULDO PX\ ELHQ IRUPXODGR SURSXJQy SRU FDPELRV TXH generaran mejorías en la vida de los santiagueros y de todos los habitantes del país. 52 Con ello tomaba implícitamente partido a favor de la clase superior criolla, a la cual él pertenecía, y se distanciaba de Constanzo después de haber cumplido con la encomienda de restablecer la normalidad. M OVILIZACIONES A FAVOR DE LOS CAPITANES 3ULVLyQ SHUVHFXFLRQHV \ DJLWDFLyQ Durante casi una década, en prisión, los capitanes fueron sometidos a con- diciones infrahumanas. En 1723 el arzobispo Claudio Álvarez Abreu aseveró

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