Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
496 5HEHOLyQ GH ORV FDSLWDQHV XQ PRYLPLHQWR SRSXODU HQ XQ HVSDFLR ORFDO Al cabo de escasos días, en los que López Morla fue obteniendo apoyos VXSOHPHQWDULRV VH SXVR GH UHOLHYH OD DSDULFLyQ GH XQD ÀVXUD \ OD IUDJPHQ - WDFLyQ GH OD QREOH]D HQWUH HO VHFWRU TXH PDQWHQtD HO UHFODPR GHO ÀQDO GH ORV atropellos y el que buscó un avenimiento. Se puede considerar que la mayoría GH VXMHWRV SUHVWLJLRVRV UHFHODEDQ GH OD ÀUPH]D GH 6DQWLDJR 0RUHO SRU WHPRU D la guerra civil y que esta condujese a un callejón sin salida que culminase en un caos que facilitase el avance de los franceses. (Q ORV GtDV VLJXLHQWHV HQ 6DQWLDJR GH ORV &DEDOOHURV VH HVFHQLÀFy XQD VLWXDFLyQ H[WUDxD GH GRV PDQGRV SDUDOHORV /RV FXDWUR FDSLWDQHV UHVSDOGD - GRV SRU OD SOHEH VROLFLWDEDQ TXH OD $XGLHQFLD SULPHUR UDWLÀFDUD HO PDQGDWR del maestre de campo, una forma de ganar tiempo y de posponer un en- frentamiento abierto, sobre todo de cara a la Audiencia, de la que seguían esperando una actitud favorable. Se produjo un forcejeo en el que López Morla fue ganando terreno. Días después, en una reunión del Cabildo, los capitanes rebeldes se negaron a hacer entrega de los bastones de mando que en ese instante les solicitó López Morla, en contraste con el resto de nobles que acataron sin rechistar las credenciales que traía el delegado de Constanzo, quien también había recibido el encargo de la Audiencia de in- vestigar lo que sucedía. López Morla mostró sangre fría en el montaje de estratagemas que confundieron a los cuatro capitanes y los fueron debilitando y aislando de la nobleza y de parte de la plebe, sobre todo de porciones de los milicianos GH ODV FRPSDxtDV GH 2UWHJD \ 3LFKDUGR 0LHQWUDV RIUHFtD ÀQJLGDV JDUDQWtDV D todos, tomó ventaja de las vacilaciones de los cuatro capitanes, que atempe- raban la beligerancia de la plebe. El grueso de la nobleza pasó con rapidez a decantarse, aunque con cautela, atendiendo al llamado de López Morla de que se pusiese a su servicio. Otro sector, orientado por Juan Ortega Franco y Juan Gerardino, pasó a una postura ofensiva declarada contra los cuatro capitanes en completa sintonía con López Morla. Para consolidar el giro como hecho consumado, López Morla dictó una carta a los jefes de compañía que sustituyeron a los cuatro capitanes plagada de falsedades, como denunciaron con posterioridad dos de ellos, los hermanos Leonardo y Antonio Almonte. 51 Es posible que en el mismo campo de los jefes rebeldes aparecieran disi- dencias. Por lo menos un documento indica que Pedro Carvajal y Bartolomé Guegonaga llamaron a Santiago Morel a deponer la intransigencia, por no H[LVWLU RWUD RSFLyQ D OR TXH HVWH SULPHUDPHQWH VH QHJy SHUR QR SRU PXFKR tiempo. Santiago Morel había ganado el ascendiente de líder único de la plebe, de forma que, de todas maneras, demasiado comprometidos con los actos de las semanas anteriores, sus compañeros no tuvieron otra opción que
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3