Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
Historia general del pueblo dominicano 495 que no entrara a la ciudad hasta que fuera aceptado por los capitanes y la plebe, que, movilizada en las compañías de milicia, objetaba su presencia. A tono con su estratagema, el maestre de campo accedió. Poco después recibió la visita de Francisco Remigio Pichardo y José Gabriel Ortega, quienes se mantenían un tanto distanciados de la movilización de la plebe. A decir de López Morla, estos capitanes lo recibieron de buena manera y le indicaron que estaban prestos a acatar sus órdenes. 50 Con esta simple declaración, se puso en evidencia la aparición de una grieta entre los santiagueros, aunque la mayor parte de los integrantes de las compañías de estos dos sujetos apoyaba el gobierno de Morel de Santa Cruz y Carvajal. Las versiones de López Morla, en las correspondencias diarias a Constanzo, deben ser tomadas con cuidado, SXHV FRQWLHQHQ GLVWRUVLRQHV ÁDJUDQWHV 3RU HMHPSOR QR UHFRQRFH TXH DFFHGLy al reclamo que le formularon los interlocutores de que se mantuvieran los bastones de mando de la ciudad otorgados por la plebe. En lo sucesivo, las actuaciones de López Morla estuvieron pautadas por la astucia requerida para confundir a los capitanes enemigos y aislarlos pro- gresivamente. Otras versiones informan los hechos de distinta manera, de lo que puede colegirse que en los primeros días José Gabriel Ortega, Francisco Remigio Pichardo y otros nobles no se apartaron propiamente del gobernador y de su teniente coronel, sino que entraron en un doble juego de aparentar se- guir participando en el movimiento de la ciudad y, al mismo tiempo, aclarar que acataban las disposiciones de la Audiencia. No tenía esto por lo demás QDGD GH UDUR \D TXH HO PDQLÀHVWR GH OD SOHEH HO GH GLFLHPEUH SRQtD HO diferendo en manos de la Audiencia. También hicieron acto de presencia ante López Morla los cuatro capita- nes, quienes, en contraste con la beligerancia previa, aceptaron tratar con el enviado de Constanzo. Conforme a lo que contienen los relatos de testigos que prestaron declaraciones con posterioridad, le reclamaron a López Morla que reconociera a Santiago Morel como gobernador de las armas, en razón de haber sido aclamado por la población. López Morla se vio precisado a aceptar que Morel y Carvajal mantuvieran sus bastones de mando, pero sobre la base de la mentira de que había sido designado capitán general por el rey. 'HUURWD GH ORV FDSLWDQHV En la medida en que Morel de Santa Cruz y Carvajal no optaron por impedir la presencia de López Morla, se le dio a este la posibilidad de manio- brar. Los dos jefes militares de Santiago contribuyeron a que esto sucediera en la medida en que consiguieron que la plebe depusiera la movilización.
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