Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

490 5HEHOLyQ GH ORV FDSLWDQHV XQ PRYLPLHQWR SRSXODU HQ XQ HVSDFLR ORFDO del norte, donde reconoció haber sido cómplice del crimen. Según habría con- fesado a Jiménez Lora, los autores materiales del asesinato de Beltrán fueron criados de Morel de Santa Cruz, entre ellos un esclavo con su mismo nombre. (O SUHVLGHQWH JREHUQDGRU WHQtD ORV PHGLRV SDUD LQVWUXPHQWDU H[SHGLHQ - tes sustentados en puras calumnias que bien podían ser asumidos por diver- VRV WHVWLJRV &RPR HUD FRP~Q HVWH H[SHGLHQWH VH SUHIDEULFy D OD PHGLGD 3RU una parte, faltaban informaciones precisas de estos supuestos actos delictivos. Es incompatible con el ataque que se atribuyó a Juan del Rosario que este ÀJXUDUD PHVHV GHVSXpV FRPR XQR GH ORV OtGHUHV GH OD SOHEH TXH DFODPDURQ D su presunto atacante y luego reclamaron la liberación de los cuatro capitanes. &RPR H[SUHVLyQ GH OD IDOVHGDG GH ODV DFXVDFLRQHV FRQ ORV DxRV WUDV FXPSOLU una larga condena seguida por destierro, Morel de Santa Cruz fue absuelto de connotación delictiva alguna al recuperar prerrogativas heredadas de su padre. En la memoria colectiva, el personaje y sus familiares quedaron con una connotación heroica. 42 Muchos otros cargos se acumularon contra los cuatro capitanes y sus seguidores. Entre ellos, se dijo que Pedro Carvajal había desconsiderado al sacerdote Juan Pichardo, hermano del alcalde mayor. Se aseveró también que, desde su banco de los capitanes, Carvajal se había negado a postrarse ante el Santísimo, para horas después arreglar los diferendos con el cura. No faltaron SUHWHQGLGDV JROSL]DV D SHUVRQDMHV TXH TXHGDURQ VLQ LGHQWLÀFDU FRPR XQ WDO Bernardo el Gallego. A uno de los clientes de la familia Morel, Pedro Fajardo, un hombre pobre proveniente de Bayaguana vinculado a la Iglesia, se le armó XQ H[SHGLHQWH GH KHFKLFHUtD \ VRGRPtD 6REUH PXFKRV RWURV VH H[WHUQDURQ acusaciones de impiedad, amancebamiento, hurto, falsedad, fanatismo, al- coholismo, estafa, vicios, locura y otras enfermedades mentales. 43 Todo un repertorio de los males sociales. Como colofón de estas historias estrafalarias, que incluían desconoci- miento o confusión de nombres, la conclusión del poder estribó en que la UHEHOLyQ VH UHGXMR D XQD H[SORVLyQ GH ORV DQWLVRFLDOHV &RQVWDQ]R GLVSXVR GHO FRQWURO GH ODV LQIRUPDFLRQHV HQ ORV DXWRV SDUD KDFHU DÀUPDFLRQHV FDUHQWHV GH sustento. Aseveró, sin que apareciera validado en ningún documento, que los principales bandos de Santiago Morel como gobernador de Armas estuvieron dirigidos a liberar de la cárcel a los delincuentes. (O WUDVIRQGR IUDQFpV No contento con estigmatizar a los rebeldes en el plano personal, el presi- dente promovió la acusación de que eran traidores que habían obrado contra

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