Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 479 Los cuestionamientos fueron subiendo de tono a medida que pasaban los meses. 30 Ya con motivo del atentado a Jiménez Lora se percibió un ambiente enrarecido, que llevó a sus familiares a temer un nuevo atentado, por lo que dispusieron el traslado urgente del convaleciente a La Vega. El grueso del sector superior santiaguero se cohesionó en torno al rechazo de las disposi- ciones de Constanzo, por lo que, en apariencia, por el momento quedaron en segundo plano las rivalidades intestinas por los cargos y la hegemonía. No REVWDQWH TXLHQHV RVWHQWDEDQ GHWHUPLQDGDV SRVLFLRQHV GHEtDQ ÀQJLU FRRSHUD - ción con la superioridad de Santo Domingo, que abarcaba todos los aspectos del funcionamiento de la administración. En la práctica, aunque instancia su- perior, la Audiencia estaba subordinada a su presidente, que desde mediados del siglo XVI dirigía la administración y el aparato militar, como gobernador y capitán general. En rigor, el ámbito de la Audiencia era el judicial, lo que deja- ba manos libres al presidente. El mayor contrapeso de este esquema provenía de los oidores, quienes tendían a tomar distancia del presidente para buscar espacios ventajosos. El aparato eclesiástico estaba subordinado, aunque podía tomar distancias por momentos, mientras que el municipal se reducía a una instancia de representación con función restringida. El ayuntamiento era el de la ciudad por antonomasia, Santo Domingo, lo que reducía a los demás a condición secundaria. Se suponía que el aparato administrativo de Santiago se hallaba subordi- nado al presidente, por lo que los eventos de 1720 supusieron una alteración FRQVLGHUDGD JUDYtVLPD TXH SRQtD HQ FXHVWLRQDPLHQWR OD ÀGHOLGDG D OD PR - narquía. El malestar fue potenciado por la dureza de la autoridad central y repercutió en mucha mayor medida en la plebe que en la nobleza. Y es que, aunque los impuestos ilegales para los nobles eran muy pesados, para los plebeyos, que gemían en la pobreza, resultaban insoportables. Si se pudiera trazar una caracterización de lo acontecido, consistiría en la emergencia de la plebe como fundamento de la movilización, aunque en UHODFLyQ GH GHSHQGHQFLD GH XQD MHIDWXUD GH ÀJXUDV GH OD QREOH]D (VWR IXH posible por la naturaleza del diferendo, que llevó al sector intransigente de la nobleza a sustentarse en la plebe, gracias a que encontraba espacios de co- munidad con ella, en correspondencia con el empobrecimiento general y los subsecuentes acercamientos socio-culturales que trascendían las normativas coloniales. Sin este proceso erosivo del ordenamiento colonial hubiese sido impo- sible que la población de Santiago se plantara frente a la representación del poder metropolitano. El descontento del conjunto del colectivo se canalizó por medio de la intransigencia de la plebe, factible gracias a la eclosión de

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