Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 477 FODVLÀFDGD FRPR SOHEH 'HEH DSXQWDUVH TXH HO WpUPLQR QR WHQtD H[DFWDPHQWH un matiz despectivo, pues se asimilaba al conjunto de la población en con- notación digna. Por eso, cuando quería hacer valer su posición rectora de la colectividad, la nobleza asumía la condición de partícipe de la plebe, lo que no deja de ser una manifestación de los espacios múltiples de coincidencia HQWUH SOHEH \ QREOH]D H[SOLFDWLYRV SRU RWUD SDUWH GH OD HVSHFLÀFLGDG GH OD rebelión de 1720. En su inmensa mayoría, los plebeyos de Santiago no traspasaban una condición pobre o, a lo sumo, modesta; dependían de diminutas estancias HQ ODV DIXHUDV GH OD FLXGDG \ RFXSDEDQ SRVLFLRQHV VXERUGLQDGDV HQ ODV ÀQFDV ganaderas y agrícolas de la nobleza, como mayordomos, en una variedad de mecanismos de dependencia o asociación. Ya se ha visto enDel Monte y Tejada cómo cada noble se rodeaba de una clientela de criados y otros relacionados. Un sector de la plebe se ubicaba en un nivel superior, como propietaria de estancias de cierta dimensión o incluso de hatos o monterías. Algunos de estos plebeyos eran propietarios de esclavos, aunque casi siempre en cantida- des menores que los nobles. Diversos mecanismos entorpecían la promoción de estos plebeyos aco- modados a la nobleza. Obraba básicamente una tendencia a la reproducción de la segmentación social con ayuda del prestigio que deparaba el apellido, apoyado en factores culturales y de color. Plebe y nobleza se encontraban en una relación que tendía a separarlas como entidades inmutables, aunque no OOHJDED D OR FDUDFWHUtVWLFR GH ODV FDVWDV 3HUR HQ GHÀQLWLYD ORV SOHEH\RV TXH VH promovían podían acceder a la nobleza, siempre y cuando reunieran ciertos requisitos, como color de piel, fortuna, nivel educativo y honorabilidad. El acceso a un puesto civil o militar abría las puertas a matrimonios y al subsi- guiente ennoblecimiento. En su gran mayoría, empero, los plebeyos provenían de la mezcla de europeos y africanos, en la época conocidos como pardos y otras denomina- FLRQHV $XQTXH ORV GRFXPHQWRV QR OR FRQVLJQDQ WD[DWLYDPHQWH HQ VXV UDQJRV KDEtD WDPELpQ GHVFHQGLHQWHV SUy[LPRV GH OLEHUWRV FRQRFLGRV FRPR PRUHQRV SDUD GLIHUHQFLDUORV GH ORV HVFODYRV ORV ~QLFRV FDOLÀFDGRV FRPR QHJURV 0iV OODPDWLYD HV OD H[LVWHQFLD GH XQ FRQWLQJHQWH GH EODQFRV HQWUH ORV SOHEH\RV santiagueros. Es posible que Santiago fuese el lugar, junto con San Carlos, que concentró en mayor proporción la inmigración canaria. Casi todos los canarios eran entonces pobres, pero aun aquellos que quedan registrados con ciertos recursos, por ejemplo por matrimonio con viudas criollas, no eran ob- jeto de ninguna consideración social. Venidos de una realidad distinta, es cu- rioso que desempeñaran una función beligerante en la toma de conciencia del

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