Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
468 5HEHOLyQ GH ORV FDSLWDQHV XQ PRYLPLHQWR SRSXODU HQ XQ HVSDFLR ORFDO YLQFXODGRV DO FRPHUFLR GH JDQDGR FRQ HO ÀQ GH REOLJDUORV D KDFHU HQWUHJD GH cantidades crecientes de recursos. De forma correlativa, se propuso controlar SHUVRQDOPHQWH XQD SDUWH FRQVLGHUDEOH GHO WUiÀFR FRPHUFLDO )RUPDOPHQWH obraba de acuerdo con las normas del monopolio, con lo que se cubría las espaldas ante la superioridad metropolitana del Consejo de Indias de 0DGULG 3HUR HO REMHWLYR UHDO GH &RQVWDQ]R QR UDGLFDED HQ H[WLUSDU HO WUiÀFR fronterizo, sino en controlarlo de manera rigurosa, sacar a otros sectores GH FLUFXODFLyQ \ DSURSLDUVH KDVWD GHO ~OWLPR FpQWLPR GH ORV H[FHGHQWHV HQ unión a relacionados con los cuales constituyó prontamente una caterva de malhechores. Una de las primeras medidas del presidente consistió en reorganizar la WURSD GHO SUHVLGLR TXH H[LVWtD HQ HO SDUWLGR GHO QRUWH 'HFLGLy TXH HO GHVWDFD - mento encargado de la custodia de la costa del Atlántico se desplegara en la línea fronteriza, en torno al camino real que unía Santiago de los Caballeros con el Guarico, como llamaban los criollos dominicanos a Cap Français, la cabecera de la porción más rica de los establecimientos franceses. Todos los criadores de ganado o mercaderes que intentasen atravesar la frontera quedaban en adelante obligados a entregar, a manera de arancel informal, VXPDV PiV HOHYDGDV TXH D SDUWLU GH XQ PRPHQWR GDGR VH ÀMDURQ HQ SHVR \ medio por mancuerna de dos reses vacunas y cuatro reales (en vez de dos) por carga o paca de productos importados, sobre todo tejidos. El receptor de ese impuesto ilegal era el alférez y segundo al mando al inicio del nuevo destacamento, la Tropa del Norte, Isidro Miniel, hijo de Antonio Miniel, uno de los abanderados en la lucha contra los bucaneros durante la segunda mitad del siglo anterior. Isidro Miniel, quien terminó recibiendo el rango de capitán \ FDER GH OD WURSD HQ VH WRUQy HQ SLH]D FODYH GHO GLVSRVLWLYR GH H[WRUVLyQ que iba se montando. Tenía el ascendiente de haberse distinguido en los últi- mos hechos de armas, entre 1691 y 1695, pero, por razones no establecidas, no había sido aceptado dentro de la nobleza de Santiago, contra la cual incubó animadversión. 12 /RV VROGDGRV GH OD WURSD IURQWHUL]D RSHUDEDQ FRPR XQD JDYLOOD GH UXÀD - QHV \ HUDQ GHVFULWRV HQ ORV GRFXPHQWRV FRPR ©IDPLOLDUHV FULDGRV \ SDUFLDOHVª de su capitán. 13 A menudo se apoderaban por la fuerza de mercancías que OOHJDEDQ GH 6DLQW 'RPLQJXH HQ ODV UHFXDV GH KDWHURV FRQ HO SUHWH[WR EDODGt de hacer cumplir la ley. Los decomisos se dividían entre los integrantes del destacamento, al estilo pirata, de lo cual a Miniel le tocaba la tercera parte. Se suscitó un estado de indignación ante estos despojos sin precedentes. Los sacerdotes de Santiago, tanto los regulares como los seculares, denunciaron el estado de cosas. En sermones durante la Semana Santa de 1720, el comendador
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