Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
Historia general del pueblo dominicano 435 SDUWLGRV GH OD RWUD LVOD >&XED@ < HQ ÀQ GH XQD KRMD VH KDQ KHFKR FLJD - UURV FRVD QR YLVWD >QXQFD@ª 137 $Vt HO GH DEULO GH HO &RQVHMR GH ,QGLDV FRPXQLFDED ©DO JREHUQDGRU de Santo Domingo, que el Rey autorizaba la subida de cuatro reales de plata en cada arroba de tabaco de las tres clases, que hasta entonces se pagaban a 18, 16 y 12 reales respectivamente, con tal de que el tabaco de Tienda o calidad T que se enviase fuera de la mejor calidad, para que pudiera equipararse en UHDOLGDG DO FXEDQRª 138 Al garantizárseles a los cosecheros un buen precio por el tabaco, su producción empezó a crecer y a demandar mano de obra. En ese VHQWLGR FRPR DÀUPD %DXG ©OD SURGXFFLyQ SURPHGLR HUD GH DUUREDV La producción debe haber sido considerablemente mayor. Primeramente, la isla tenía su propio consumo de tabaco que era especialmente alto entre la SREODFLyQ HVFODYD 6HJXQGR PXFKR WDEDFR VH H[SRUWDED D OD FRORQLD IUDQFHVD de Saint-Domingue y a las islas vecinas. Por ejemplo, en 1774, se importaron 150 esclavos de Cuba y Puerto Rico y se les pagó con tabaco el equivalen- te a 33,000 pesos. El tabaco dominicano también se consumía en las Indias 2FFLGHQWDOHV %ULWiQLFDV FRPR IXH HO FDVR GH -DPDLFDª 139 $Vt FRQWLQXy HO DXJH WDEDTXHUR FRPR VH GHVSUHQGH GH ODV FLIUDV H[SRU - WDGDV \D TXH ©HQ HO WDEDFR HVFRJLGR SDUD ODV 5HDOHV )iEULFDV DVFHQGLy D TXLQWDOHV \ HQ KDVWD ORV TT ª 140 Ese aumento de la produc- FLyQ ©IXH WDQ VLJQLÀFDWLYR \ HO WUDQVSRUWH D FDEDOOR WDQ ODUJR \ FRVWRVR TXH HO GH VHSWLHPEUH GH HO JREHUQDGRU 6RODQR \ %RWH PDQGy XQ RÀFLR DO UH\ pidiéndole que se dragara el río Yuna, el cual se hizo navegable doce leguas SDUD OD H[SRUWDFLyQ D ORV HVWDQFRV GH 6HYLOOD GH ORV WDEDFRV GH 6DQWLDJR /D Vega y Cotuy. Ya, desde los años de la Colonia, la zona tabaquera estaba FRPSUHQGLGD HQWUH 6DQWLDJR \ &RWX\ SDVDQGR SRU /D 9HJDª 141 El mismo gobernador Solano y Bote argumentaba al rey que la referida FRVHFKD ©QR HUD SRVLEOH WUDHUOD D ORPR D HVWH SXHUWR GH OD FDSLWDO SRUTXH D~Q la de estos dos años antecedentes, no han podido traerse, si no es con mucho daño de los pueblos, distrayéndose para ello hombres y caballerías de los ejer- cicios productivos de la agricultura y crianza, pasé a reconocer el río Yuna y el Camú, que pasando por la ciudad de la Vega, cinco leguas de Santiago, entra en aquél, y hallé que se podrían hacer navegables de champanes y grandes canoas desde San Rafael de Angelina, cuatro leguas debajo de la Vega, hasta el Golfete, que llaman en la Bahía de Samaná, y que el camino que hay desde 6DQ 5DIDHO KDVWD 6DQWLDJR VH SRGUtD DOODQDU SDUD UXHGDV VLQ H[FHVLYR FRVWRª y ello sin gasto a Real Hacienda, sino de Santiago, La Vega y el Cotuí por el LQPHGLDWR EHQHÀFLR TXH UHFLEtDQ ©H[RQHUiQGROHV FRPR SHGtDQ HO JUDYDPHQ GH OD FRQGXFFLyQ GH WDEDFRV D ORPRª 142
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