Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
Historia general del pueblo dominicano 427 PHMRU FRQVXPR FRQ DJUDGR GH ORV DÀFLRQDGRVª 3HUR WDQWR HO IDFWRU -RVp &LG GH OD 3D] WHQLHQWH GH ÀHO \ VREUHVWDQWH PD\RU HQ OD IiEULFD VHYLOODQD FRPR HO LQWHUYHQWRU FRQWDGRU -RVp GH &DUUDQ]D RÀFLDO HVFULELHQWH GH OD &RQWDGXUtD General de la misma institución) en un principio elegidos no pudieron des- SOD]DUVH D OD LVOD D FDXVD GH XQ SOHLWR HQ OD FDSLWDO KLVSDOHQVHµª 101 El caso es que, a partir de la creación de la Factoría de Tabacos, empe- zaron a sentirse nuevos aires favorables al incremento de su cultivo. En ese VHQWLGR ©ORV HIHFWRV GH OD HFRQRPtD GH 6DLQW 'RPLQJXH \ OD OLEHUDOL]DFLyQ GHO comercio español a partir de 1765 estimularon nuevas inversiones y provoca- URQ XQ PRGHUDGR RSWLPLVPR HQ ORV FtUFXORV HPSUHVDULDOHV FULROORVª 102 1R REVWDQWH HVD UHDOLGDG ©OD &RURQD HVSDxROD QR WHQtD OD LQWHQFLyQ GH emancipar sus colonias. La nueva legislación estaba destinada a aumentar la producción agrícola en sus posesiones americanas y a aumentar sus ingresos ÀVFDOHV (VWR FRQGXMR D XQ DXPHQWR GH OD LQWHUYHQFLyQ HVWDWDO \ D XQD QXHYD tendencia hacia el control peninsular. El estado español más que nunca dirigía el desarrollo de sus posesiones americanas. La producción y el mercadeo del tabaco fueron de los primeros sectores en atraer la atención de las autoridades HQ HO FRQWH[WR GH HVWH QXHYR LQWHQWRª 103 Pero aún en 1765 el gobernador Manuel de Azlor no había recibido las LQVWUXFFLRQHV QL ODV yUGHQHV SDUD SRQHU HQ HMHFXFLyQ OD )DFWRUtD ©\ DVt GDED cuenta al Consejo, con fecha de 7 de enero de 1768, de hallarse en posesión de los 50,000 pesos que le habían sido remitidos desde Méjico, y que esperaba otros 25,000 con el siguiente situado, pero que se encontraba sin instrucciones sobre su empleo y sin factores u otras personas que se encargasen de la com- pra. Al mismo tiempo, proponía que se ocupara de este asunto el entonces JXDUGD DOPDFpQ GH OD SOD]D GRQ $QGUpV GH /HFDQGDª 104 Todavía en 1768 no habían sido nombrados los funcionarios de la factoría de Santo Domingo, ya que en Sevilla se hacían gestiones para conseguirlos. (Q HVH VHQWLGR QDUUD *XWLpUUH] (VFXGHUR TXH ©SDUD HO SULPHUR GH ORV HPSOHRV fue propuesto ahora como factor Pedro de la Concepción Álvarez, quien de D KDEtD IXQJLGR HQ OD 5HDO )iEULFD KLVSDOHQVH FRPR RÀFLDO GH OD Intervención del Fielato principal y desde 1760 a 1767 había sido el responsa- EOH Pi[LPR GH OD PLVPD 'H pO VH GLFH TXH ©HVWH PR]R WLHQH ODV FLUFXQVWDQFLDV de la práctica que ha adquirido para el conocimiento de los materiales y cons- WUXFFLyQ GH FLJDUURV \ VXV UHVSHFWLYDV SURGXFFLRQHV VHJ~Q ORV H[SHULPHQWRV TXH KD SUHVHQFLDGRª \ TXH VX H[SHULHQFLD HQ ©&RQWDGXUtD &XHQWD \ 5D]yQª LQFOXVR SRGUtD REYLDU OD SUHVHQFLD GH XQ FRQWDGRUª 105 Un asunto a resolver era el relativo a los sueldos. Así, tal como había VXFHGLGR HQ RWUDV RFDVLRQHV ©VH VROLFLWy TXH ORV VXHOGRV DVLJQDGRV DO IDFWRU
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