Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
416 (O WDEDFR GXUDQWH ORV VLJORV XVII y XVIII HO FRQVXPR LQWHUQR (Q VH LQIRUPy TXH HO ©WDEDFR QR VH H[SRUWDED \ VROD - PHQWH VH SURGXFtD SDUD HO FRQVXPR GH OD LVODª 63 &DUORV (VWHEDQ 'HLYH VXJLHUH TXH OD H[SDQVLyQ UHDO GHO FXOWLYR GHO WDEDFR durante ese período fue impedida por la escasez de esclavos, 64 ©D JUDQ HVFDODª SXQWXDOL]D %DXG \ ©KDVWD TXH HVWH SUREOHPD QR IXH UHVXHOWR HO WDEDFR VLJXLy siendo un cultivo campesino, que se sembraba con otros frutos tales como la \XFD ODV KDELFKXHODV \ HO PDt]ª 65 Pero, al parecer, la situación fue mejorando poco a poco, pues en 1691 Francisco Franco de Torquemada en una 0HPRULD indicaba: Volvió a ocupar luego al punto el Francés la dicha Isla de la Tortuga, continuando desde ella su passaje a la Española a hazer corambre; y después con el cebo de la grangeria, fueron haciendo poco a poco sementeras de tabaco, que con la buena salida que tenia genero en )UDQFLD \ HO 1RUWH FRQYLGy SDUD VX FXOWXUD \ EHQHÀFLR D RWURV PX - chos de aquella Nación, los quales fueron creciendo en tanto numero, que de sementeras solas passaron a Estancias, las que formaron, y de Estancias a numerosas Poblaciones, con Governador nombrado por el Rey de Francia, que siempre lo es un gran soldado, y Cavallero: \ ÀQDOPHQWH R\ VH KDOODQ ORV GLFKRV )UDQFHVHV WDQ DUUD\JDGRV HQ la tierra, con haziendas tan pingues de Ganados, Ingenios, y otros frutos, y con un comercio tan grande, no solo con los Puertos de los ([WUDQMHURV WLHQHQ HQ DTXHOODV ,VODV VLQR FRQ OD )UDQFLD \ SURYLQ - cias del Norte, que todos los años cargan en ella setenta, y ochenta Navíos grandes de los frutos referidos. 66 +DFLD ([TXHPHOLQ GHVFULEH DVt HO FXOWLYR \ FRPHUFLDOL]DFLyQ GHO tabaco: Ya construida la casa, el dueño de ella da como recompensa a los que lo ayudaron, algunos frascos de aguardiente, si lo hay en el país. Eso no se rehusa nunca. Cerca de la casa principal, construyen todavía una más pequeña que les sirve de cocina. El habitante, así acomoda- do, está listo para ocuparse en sus quehaceres: ya no tiene más que cuidar las legumbres que sembró y a derribar árboles del bosque para limpiar un lugar donde pueda igualmente sembrar tabaco. El tumba tantos árboles como pueda según el número de hombres de que disponga para el cultivo; pues se necesita un hombre para cada dos mil matas de tabaco. El lugar donde se hacen estas plantaciones debe estar limpio completamente de toda basura o de cualquiera
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