Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
408 (O WDEDFR GXUDQWH ORV VLJORV XVII y XVIII reincidentes en desobedecerles. La reina Isabel de Inglaterra autorizó D ORV PLQLVWURV GH MXVWLFLD D FRQÀVFDU SRU Vt PLVPRV FXDQWDV FDMDV HQ - contrasen con tabaco en polvo; otra prueba de que también en aquel tiempo empezó a usarse absorbiéndolo por las narices primero que fumándolo. Jacob Stuart, sucesor de aquella soberana, publicó un tratado para demostrar la inutilidad i los inconvenientes del tabaco; i debió cundir bastante ese producto por las regiones de Europa más septentrionales, cuando el rei de Dinamarca, Cristian IV, ordenó a su médico que escribiese un libro para censurar su uso inmoderado. Pero la inconstancia de las opiniones no tardó en promover una reac- ción favorable que lo favoreciese. Los jesuitas de Polonia lo elojiaron abiertamente en 1628, publicando para celebrarlo, un poema latino titulado Himnus Tabaci. 28 Otra localidad de la región, donde también se producía tabaco para esa pSRFD HUD OD LVOD GH 3XHUWR 5LFR (Q HVH VHQWLGR DÀUPD (QULTXHWD 9LOD 9LODU TXH ©KDVWD QR VH FRPHQ]y D SODQWDU WDEDFR HQ 3XHUWR 5LFR HQ GHELGD IRU - PD SDUD OD H[SRUWDFLyQ \ HVH PLVPR DxR VH YHQGLy OD OLEUD D GRV UHDOHV 3HUR desde 1621 se había establecido en la isla el estanco del tabaco y sus ingresos se aplicaban a obras públicas. Se sabe concretamente que don Íñigo de la Mota empleó el dinero procedente de este impuesto en las obras del cerco de la FLXGDG (Q HVWH HVWDQFR SURGXFtD GXFDGRV GH UHQWDª 29 Ahora bien, la Corona española estaba siempre pendiente del tabaco dominicano. Así, el 16 de enero de 1627, solicita a la Casa de Contratación si conviene que fueran D 6DQWR 'RPLQJR ©FXDWUR ÀOLERWHV SRU TXLQWDOHV GH MHQJLEUH cueros, 300 y más cajas de azúcar, 300,000 libras de tabaco, mucha cantidad de cañafístola, 2,000 qq. de palo de Brasil, para que con esto tenga alivio contra la VXELGD GH ORV ÁHWHV TXH GH GLH] DxRV D HVWD SDUWH VH KD WULSOLFDGR HQ VX PRQWR D FRPR HUDQ DQWHVª 30 Hacia 1629, el tabaco o petún, como también se le llamaba en ese en- tonces, constituía ya el principal cultivo agrícola y su consumo aumentaba. &RQVLJQD /HSHOOHWLHU GH 6DLQW 5pP\ TXH \D XQ GHUHFKR ÀVFDO KDEtD DIHFWDGR OD LPSRUWDFLyQ GH HVH JpQHUR SRU XQ FRQVLGHUDQGR HQ TXH HO UH\ GHFtD ©TXH GHVGH KDFH SRFR WLHPSR VH KDFtD YHQLU GH ORV SDtVHV H[WUDQMHURV FDQWLGDG GH SHW~Q R WDEDFR VLQ SDJDU QLQJ~Q GHUHFKR GH HQWUDGD VR SUHWH[WR GH TXH QR estaba comprendido en las antiguas tarifas y cartelones; lo que hubiera dado lugar a hacer traer gran cantidad de él a su reino, de suerte que sus súbditos, a causa de lo barato lo tomaban a toda hora, con lo que recibían gran perjuicio \ DOWHUDFLyQ HQ VX VDOXGª 31
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3